A partir de la noche del 13 de marzo, una vaguada profunda cruzará Barcelona y su área metropolitana, trayendo un descenso brusco de temperaturas (8-10 °C menos), lluvias generalizadas (10-15 l/m²) y un ambiente invernal inesperado para mediados de marzo. Máximas del sábado apenas en 10-12 °C, muy por debajo de lo habitual. Este episodio llega tras un invierno lluvioso que llenó los embalses catalanes casi al límite: el 7 de marzo, Susqueda superó el 102 %, La Llosa del Cavall y Foix el 101 %, y El Pasteral llegó al 130 %. Desde entonces los niveles han bajado por consumo y desembalses preventivos ante nuevas lluvias y el deshielo primaveral.
La cota de nieve podría bajar hasta 600 m en el área metropolitana y 400 m en el norte de la provincia. En el Montseny (Turó de l’Home) se esperan más de 10 cm con sensaciones de hasta -13 °C por viento; Montserrat y zonas como Sant Llorenç del Munt o La Mola podrían amanecer blancas con copos ligeros.
El domingo cambia radicalmente: cielos abiertos, temperaturas hasta 16 °C y regreso primaveral para recuperar planes al aire libre.
El paso de esta vaguada es un evento meteorológico notable para Barcelona: alterará la rutina diaria de miles de residentes, pondrá a prueba la movilidad y la adaptación urbana, y atraerá atención mediática por la rareza de la nieve en cotas tan bajas en pleno marzo.