El calor se resiste a llegar a Barcelona. Una masa de aire polar traerá lluvias y un ambiente más propio del final del invierno. Las temperaturas bajarán y la ciudad vivirá días atípicos para mayo. Descubre cómo afectará a tu día a día.
La próxima semana, Barcelona dejará atrás el ambiente suave y primaveral para enfrentarse a un cambio brusco de tiempo. Una masa de aire polar se aproxima y promete devolver el frío y la lluvia a la ciudad, justo cuando muchos esperaban la llegada definitiva del buen tiempo. Este giro meteorológico afectará tanto a quienes planeaban actividades al aire libre como a quienes confían en temperaturas agradables para sus desplazamientos diarios.
El domingo todavía se mantendrán las temperaturas suaves, pero el lunes será el último día realmente estable y cálido, con máximas que podrían rozar los 25 ºC. A partir del martes, el termómetro comenzará a descender y el sol dará paso a nubes y chubascos, especialmente en el interior y el prelitoral, aunque no se descartan lluvias puntuales en la costa.
El cambio más notable llegará entre el jueves y el sábado, cuando la irrupción de aire frío desde latitudes polares provocará un descenso acusado de las temperaturas, que podrían quedar varios grados por debajo de lo habitual para estas fechas. Los modelos europeos apuntan a mínimas especialmente bajas en el interior de Cataluña, y en cotas altas del Pirineo podría reaparecer la nieve, aunque la localización exacta del episodio más frío aún tiene incertidumbre. Será momento de recuperar las chaquetas y la manga larga en pleno mes de mayo.
La inestabilidad también traerá consigo lluvias, aunque todavía existe cierta incertidumbre sobre su intensidad y localización exacta. El escenario más probable es que las precipitaciones se concentren entre jueves y viernes, con mayor incidencia en las comarcas de Barcelona y Girona. No se descarta la formación de tormentas acompañadas de granizo y, en cotas altas del Pirineo, la nieve podría reaparecer por encima de los 1.200 metros, un fenómeno poco habitual en estas fechas.
El viento será otro protagonista, especialmente a partir del miércoles. Se espera que el mestral sople con fuerza en las Terres de l’Ebre y la tramontana en el Empordà, lo que podría alterar el estado del mar y complicar la situación en la costa. Todo apunta a una semana más fría y húmeda de lo habitual, que romperá la tendencia cálida de los últimos meses y obligará a adaptar planes y rutinas.
Tras un abril que batió récords de temperatura, mayo parece decidido a devolver el clima a valores más propios de la estación, recordando a los barceloneses que el tiempo en la ciudad siempre puede sorprender.
El fenómeno del rebuf, habitual en situaciones de entrada de aire frío desde el norte, puede intensificar las lluvias en la costa y el prelitoral de Barcelona y Girona. Este viento marítimo, que sopla desde el mar hacia tierra, favorece la formación de nubes y chubascos localizados, especialmente cuando coincide con la llegada de frentes fríos. Aunque su aparición es imprevisible, el rebuf suele ser sinónimo de cambios bruscos y episodios de precipitaciones intensas en la ciudad y su entorno.