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Una ciudad europea planta cara al turismo irrespetuoso: «Dejad las piedras donde las encontrasteis»

La histórica ciudad de Brujas, con sus canales de cuento y calles adoquinadas, ha dicho basta.

Foto por depositphotos.com

Las autoridades locales han lanzado un llamamiento a los turistas para que dejen de llevarse piedras del pavimento como recuerdo. Un gesto aparentemente inocente que, según denuncian, está erosionando literalmente siglos de historia.

El concejal Franky Demon ha sido claro: se están perdiendo entre 50 y 70 adoquines al mes en lugares emblemáticos como el Vismarkt o el Minnewater. Cada piedra extraída no solo deteriora el legado arquitectónico de esta joya flamenca declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, sino que deja un vacío que cuesta 200 euros por metro cuadrado reparar.

«Caminar por Brujas no es una ruta cualquiera: es recorrer siglos de patrimonio», ha recordado Demon. Además del impacto económico, los huecos suponen un riesgo para peatones y ciclistas. «Por favor, dejad las piedras en su sitio. No son souvenirs, son parte de nuestra historia».

Este no es un caso aislado. Ciudades de todo el mundo refuerzan sus normativas frente a comportamientos dañinos. Mientras unos imponen multas por robar arena o usar vestimenta inapropiada, Brujas apuesta por apelar a la conciencia del visitante: viajar con respeto también forma parte del recuerdo.

Fuente: edition.cnn.com.

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Publicado ID43119

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