Comprar un pueblo entero no es precisamente una operación inmobiliaria habitual. Y menos todavía si ese pueblo fue construido para convertir el desierto de Almería en el Lejano Oeste.
Western Leone, uno de los históricos escenarios cinematográficos de Tabernas, ha vuelto al mercado por 1,6 millones de euros. La propiedad ya había buscado comprador después de la pandemia, cuando llegó a ofrecerse por alrededor de 2,5 millones.
86.000 metros cuadrados y un sheriff incluido
La finca ocupa casi 86.000 metros cuadrados, de los que 1.881 corresponden a superficie construida.
Dentro se conserva buena parte del decorado de un clásico pueblo del Oeste: hay cantina, banco, oficina del sheriff, funeraria y oficina de telégrafos.
Western Leone es uno de los tres grandes poblados de este tipo que permanecen en la zona de Tabernas, un paisaje que durante décadas sirvió de escenario para producciones internacionales y convirtió a Almería en uno de los grandes territorios del western europeo.
Sergio Leone lo mandó construir para una película
El origen del poblado está directamente relacionado con Sergio Leone. El director italiano ordenó levantarlo para «Hasta que llegó su hora», película protagonizada por Claudia Cardinale, Charles Bronson y Henry Fonda.
No fue casualidad que eligiera Almería. Los paisajes desérticos de la provincia permitieron recrear diferentes rincones del oeste de Estados Unidos y quedaron ligados a la época dorada de los llamados spaghetti western.
Leone también convirtió estos escenarios españoles en territorio cinematográfico con títulos como El bueno, el feo y el malo, La muerte tenía un precio y Por un puñado de dólares, películas que contribuyeron además a convertir a Clint Eastwood en una estrella internacional.
¿Qué se hace con un pueblo del Oeste en 2026?
El anuncio de venta no plantea necesariamente desmontar decorados para construir otra cosa. Western Leone puede continuar funcionando como escenario para películas, series, publicidad, videoclips, documentales, sesiones fotográficas, campañas de moda y otros proyectos audiovisuales.
También se presenta como un posible espacio para bodas temáticas, conciertos, festivales, jornadas gastronómicas, presentaciones de marcas y eventos privados o de empresa.
Es decir, por 1,6 millones de euros el comprador no se lleva únicamente una finca en el desierto de Tabernas. Se lleva también una cantina, un sheriff —al menos su oficina— y un pequeño pedazo de la historia del cine rodado en España.