El fenómeno empezará de forma discreta a las 3.23 horas, cuando la Luna entre en la penumbra de la Tierra. La fase más evidente comenzará a las 4.33, con la entrada en la sombra más oscura, y avanzará durante toda la madrugada hasta alcanzar su máximo a las 6.12 horas.
Será entonces cuando la Luna presente su aspecto más llamativo. Aunque técnicamente no se trata de un eclipse total, aproximadamente el 96% de su disco quedará cubierto por la sombra terrestre y buena parte de la superficie visible podrá adquirir tonalidades rojizas y cobrizas. Una pequeña porción permanecerá iluminada directamente por el Sol.
Desde Barcelona habrá un condicionante importante: la Luna estará cada vez más baja. En el momento máximo se encontrará hacia el oeste-suroeste, a unos 11 grados sobre el horizonte, y terminará ocultándose alrededor de las 7.21 horas. La fase parcial continuará después, pero ya no será visible desde la ciudad.
Eso convierte la elección del lugar en una parte importante del plan. Conviene buscar un punto con el horizonte occidental despejado, evitando edificios, árboles o montañas que oculten una Luna que estará muy baja durante la parte más espectacular del eclipse. Alejarse de las luces urbanas puede mejorar la experiencia, aunque el fenómeno podrá apreciarse a simple vista.
A diferencia del eclipse solar vivido el 12 de agosto, esta vez no harán falta gafas especiales ni filtros. Los eclipses lunares pueden observarse directamente con seguridad. Unos prismáticos o un telescopio permitirán apreciar mejor cómo avanza la sombra, pero no son imprescindibles.
El color rojizo aparece porque, mientras la Tierra bloquea la luz directa del Sol, parte de esa luz atraviesa la atmósfera terrestre y llega hasta la superficie lunar. Las longitudes de onda rojizas consiguen atravesarla con mayor facilidad, produciendo el tono cobrizo característico de los eclipses lunares profundos.
Para Barcelona, la escena será breve pero especialmente fotogénica: una Luna casi completamente oscurecida descendiendo hacia el horizonte mientras empieza a clarear el cielo. Quien quiera verla en su máximo tendrá que poner el despertador antes de las seis y buscar un lugar abierto hacia poniente.