El lote que más expectación despierta es una fotografía considerada la más antigua conocida de la Sagrada Família. La imagen permite mirar el templo en sus primeros años y entender cómo era aquel entorno antes de convertirse en uno de los lugares más visitados de Barcelona.
También se subasta un esbozo en yeso de un gran vitral atribuido a Gaudí. La pieza interesa no solo por su rareza, sino porque acerca al proceso creativo del arquitecto, a esa fase previa en la que una idea todavía no es edificio, pero ya contiene una forma de mirar la luz, el espacio y el detalle.
La tercera obra es un retrato de Antoni Gaudí firmado por Ricard Opisso, artista ligado al ambiente modernista barcelonés. Su presencia en la subasta añade otra capa de interés: no muestra una obra del arquitecto, sino la imagen de un creador que acabó definiendo parte de la identidad visual de la ciudad.
Las tres piezas se ofrecen de forma individual en Setdart, lo que abre la puerta tanto a coleccionistas privados como a instituciones interesadas en conservar patrimonio documental relacionado con Gaudí. En Barcelona, cada objeto vinculado a la Sagrada Família tiene una lectura que supera la simple compraventa.
El interés por estos lotes llega en un momento de renovada atención hacia el templo. La Sagrada Família avanza hacia sus últimas grandes fases constructivas y cualquier documento que ayude a reconstruir su historia despierta curiosidad entre expertos, vecinos y visitantes.
Gaudí sigue siendo una figura central para entender Barcelona, pero también una fuente constante de preguntas. Sus edificios están a la vista de todos, mientras que bocetos, fotografías antiguas y piezas de archivo permiten asomarse a la parte menos visible de su trabajo.
La subasta recuerda que la historia de la ciudad no solo se conserva en fachadas y monumentos. A veces aparece en una imagen antigua, en un yeso de taller o en un retrato que vuelve al presente para mostrar cómo Barcelona empezó a construir uno de sus símbolos más universales.