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Una exposición en el Mirador de Colón reinventa el souvenir de Barcelona

Barcelona está llena de imanes, camisetas, toros, flamencas y miniaturas repetidas hasta el cansancio. Pero una exposición en el Mirador de Colón propone una pregunta sencilla y bastante incómoda: si tuvieras que llevarte un recuerdo real de la ciudad, ¿sería de verdad alguno de esos objetos?

Carteles de la muestra "Elisava x Amics de La Rambla; Souvenir"

Por · Barcelona ·

Hasta el 2 de julio, la muestra Elisava x Amics de La Rambla; Souvenir reúne once piezas creadas por estudiantes de diseño que intentan escapar del tópico turístico. La idea no es vender otro recuerdo bonito, sino pensar qué objetos pueden contar mejor la vida, los gestos y la memoria de Barcelona.

Las piezas se inspiran en la Rambla y en su entorno, pero no desde la postal fácil. Hay referencias a Sant Jordi, a la Boqueria, a la comida compartida, a las chimeneas industriales, a los rituales cotidianos y a esa mezcla de tránsito, comercio y paseo que todavía define una de las calles más discutidas de la ciudad.

Entre las propuestas aparecen una carta-rosa de Sant Jordi con textos en inglés, vajillas pensadas para compartir pan y plato principal, cucuruchos artesanales inspirados en los puestos de mercado, recipientes de vidrio para aliñar en la mesa y jarros de cerámica que miran hacia la memoria industrial barcelonesa.

La muestra también reivindica el trabajo con materiales y oficios locales. Cerámica, vidrio, papel y corcho aparecen como una alternativa al souvenir producido en masa, ese que podría comprarse en Barcelona, Lisboa o cualquier otra ciudad sin demasiada diferencia.

El interés de la exposición está justo ahí: no convierte el recuerdo en algo nostálgico, sino en una forma de mirar mejor. Un buen souvenir no tiene por qué ser evidente ni gritar el nombre de la ciudad. Puede nacer de un gesto pequeño, de una comida, de una textura o de una costumbre que explique algo más verdadero que una postal.

El Mirador de Colón, al final de la Rambla, funciona como lugar perfecto para esa pregunta. Es un punto de paso para turistas, pero también una puerta simbólica entre el paseo, el puerto y la ciudad. Colocar allí una muestra sobre souvenirs obliga a mirar de frente una tensión muy barcelonesa: cómo recibir visitantes sin reducir Barcelona a objetos sin alma.

En un momento en que la Rambla se prepara para una nueva etapa, esta exposición ofrece una pausa breve pero útil. Invita a volver a caminarla con menos prisa y a pensar qué memoria queremos que deje la ciudad. Porque quizá el problema no es que Barcelona tenga souvenirs, sino que demasiados han dejado de parecer Barcelona.

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Lugar
Las Ramblas
Dirección de Las Ramblas
Les Rambles
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 Catalunya
Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID48664

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