El inicio de semana en Catalunya arranca con incertidumbre en aulas y hogares: miles de docentes secundan una nueva oleada de huelgas convocada por los sindicatos Ustec, Aspepc y CGT. El conflicto estalla tras rechazar el último acuerdo salarial firmado entre el Departament d’Educació y CCOO-UGT, reavivando el malestar por condiciones laborales y retribuciones pendientes. Los sindicatos buscan repetir el impacto del 11 de febrero (70.000 docentes en huelga y aulas vacías) para forzar a la Generalitat a reabrir negociaciones. La protesta afecta sobre todo a centros públicos de Barcelona y su área metropolitana, con manifestaciones y concentraciones previstas durante toda la semana.
Las familias deben reorganizar horarios y buscar alternativas ante la falta de clases, mientras la tensión entre sindicatos y administración se traslada a la calle.
Esta huelga no es solo un pulso sindical: paraliza la educación pública en pleno curso, complica la conciliación familiar, afecta el rendimiento de miles de alumnos y pone en jaque la planificación del próximo curso. Con Ustec como motor de las principales movilizaciones de la última década, el resultado marcará el futuro inmediato de la enseñanza catalana y la confianza en la gestión educativa de la Generalitat.