La situación más delicada se vivió durante la tarde y la noche del miércoles, cuando seis focos llegaron a coincidir activos. La simultaneidad obligó a repartir medios en distintos puntos del territorio, con equipos trabajando en condiciones muy exigentes para frenar reactivaciones y proteger zonas habitadas.
En Navarcles, el fuego alcanzó un polígono industrial y una planta de reciclaje, lo que elevó la preocupación por la cercanía a espacios de actividad económica y al casco urbano. Allí siguen trabajando 19 dotaciones para enfriar puntos calientes y evitar que el incendio vuelva a coger fuerza.
Sentmenat mantiene también una fuerte presencia de Bomberos, con 37 equipos en la zona. En Anoia y Gavà continúan las tareas de vigilancia con varios vehículos, especialmente en áreas donde el terreno seco, la vegetación y el viento pueden reactivar pequeños focos.
En Tarragona, el incendio del núcleo del Pla de Manlleu, en Aiguamúrcia, quedó bajo control tras una noche de trabajo intenso con 25 unidades. En Guimerà, en la comarca de Urgell, 13 dotaciones revisan el perímetro y prestan atención a las zonas de difícil acceso.
El levantamiento de los confinamientos ha sido una de las noticias más esperadas por los vecinos. En Sentmenat, Aiguamúrcia y Navarcles, unas 11.000 personas vieron alterada su rutina por las órdenes de Protección Civil, con puertas y ventanas cerradas, movilidad limitada y mucha atención a los avisos oficiales.
En Navarcles, cerca de 9.000 vecinos estuvieron confinados por la proximidad de las llamas a zonas industriales. En Aiguamúrcia, la alerta afectó también a Pontons, les Pinedes Altes de Montmell y casas aisladas, con unos 1.600 residentes pendientes de la evolución del fuego.
La tregua no significa bajar la guardia. Con temperaturas altas todavía previstas y un territorio muy seco, cualquier chispa puede volver a complicar el día. La jornada deja claro que los incendios ya no afectan solo al bosque: cambian la movilidad, cierran rutinas, paralizan polígonos y obligan a pueblos enteros a vivir pendientes del humo y del móvil.