Entre las calles Fluvià y Selva de Mar, el paseo se llena de puestos artesanos, gastronomía tradicional y espectáculos para todos los públicos. De 10:00 a 22:00, vecinos y visitantes pueden recorrer un mercado que mezcla ocio, cultura y tradición en pleno espacio urbano.
La ambientación convierte la rambla en un viaje al pasado. Un castillo, malabaristas, música y recreaciones históricas crean una experiencia pensada especialmente para familias, con actividades que conectan generaciones y prolongan el espíritu festivo de la ciudad tras el 23 de abril.
La feria se consolida como una de las propuestas más singulares de la primavera barcelonesa. En un año marcado por cifras récord en Sant Jordi, Sant Martí ofrece una forma distinta de seguir celebrando, lejos del centro pero con el mismo pulso cultural.
Estamos en el fin de semana que amplía tus planes más allá del centro. Esta feria convierte un paseo cotidiano en una experiencia diferente, ideal para familias o para quienes buscan evitar las multitudes sin renunciar al ambiente festivo.