Barcelona impulsa 69 viviendas para mayores en Sant Andreu. El proyecto, valorado en más de 10 millones, prioriza la construcción industrializada. La zona suma servicios y cambia su paisaje urbano. La inversión pública crece en el distrito.
El paisaje de Sant Andreu vuelve a cambiar: las antiguas Casernes sumarán 69 viviendas públicas para personas mayores, un paso más en la transformación de este histórico enclave. El Institut Municipal de l’Habitatge i Rehabilitació de Barcelona ha lanzado la licitación para levantar dos edificios en la calle Víctor Colomer, con una inversión que supera los 10 millones de euros y un plazo de ejecución de menos de tres años.
El proyecto contempla dos bloques, uno de cinco plantas y otro de diez, con alturas que alcanzarán los 35 metros. La mayoría de los pisos tendrán dos habitaciones, cocina abierta y baño, y en el edificio más bajo, los vecinos disfrutarán de pequeñas terrazas. Además, se reservarán cinco viviendas para personas que vivan solas y un espacio para aparcamiento de bicicletas, adaptando la oferta a las necesidades actuales del barrio.
Para acelerar la entrega de las viviendas, el Ayuntamiento premiará las propuestas que apuesten por sistemas industrializados y prefabricados fuera de obra. En la planta baja se habilitará un equipamiento aún por definir, ampliando los servicios disponibles en la zona.
Las Casernes de Sant Andreu se han convertido en uno de los focos principales de vivienda pública en Barcelona. En los alrededores ya funcionan equipamientos clave como la escuela Eulàlia Bota, un centro de urgencias y la comisaría de los Mossos d’Esquadra, consolidando el área como un polo de servicios y vida comunitaria.
El terreno, antaño ocupado por el ejército, permaneció décadas cerrado y después fue refugio improvisado para jóvenes e inmigrantes sin hogar. Tras el desalojo y el diseño de un plan urbanístico en 2005, la zona ha experimentado una transformación radical, con nuevas zonas verdes y residenciales que han cambiado la vida cotidiana de Sant Andreu.
La apuesta municipal por la vivienda pública en el distrito es clara: casi la mitad de las promociones previstas hasta final de mandato se concentran en las antiguas Casernes. La proximidad a la futura estación de La Sagrera dispara el interés y la inversión, con miles de viviendas y nuevos equipamientos en el horizonte.
Durante décadas, las Casernes de Sant Andreu simbolizaron la presencia militar en el barrio. El traspaso de los terrenos al Consorci de la Zona Franca en los años noventa abrió la puerta a una de las mayores operaciones urbanísticas de Barcelona. Hoy, este espacio es ejemplo de cómo la ciudad puede reinventar su pasado para responder a las necesidades sociales y urbanas del presente.