El barrio de Sant Andreu inicia la reforma integral del carrer de Sant Hipòlit. La calle será más accesible y conectará mejor con la plaza de Marià Brossa. El proyecto prioriza a los peatones y renueva el entorno urbano. Cambios visibles en los próximos meses.
El carrer de Sant Hipòlit, en pleno corazón de Sant Andreu de Palomar, inicia una transformación que cambiará la experiencia diaria de quienes viven y pasean por la zona. La remodelación, que ya ha comenzado, convertirá esta vía en una plataforma única donde los peatones tendrán prioridad absoluta, facilitando la movilidad y la conexión directa con la plaza de Marià Brossa.
Durante los próximos 11 meses, los trabajos abarcarán toda la longitud de la calle, desde la avenida Meridiana hasta el carrer Segarra, incluyendo los cruces con las plazas d’en Xandri y de Marià Brossa. En total, se renovarán más de 2.000 metros cuadrados de espacio público, con una inversión de 2,28 millones de euros.
El nuevo diseño limitará la circulación de vehículos a un solo carril de sentido único en la banda norte, con velocidad reducida a 10 o 20 km/h, mientras que la banda sur se reservará para un itinerario peatonal accesible y cómodo. Por primera vez, se plantarán árboles en la zona sur, aportando sombra y mejorando el confort térmico en una calle hasta ahora sin vegetación.
La intervención también incluye la renovación del mobiliario urbano, la mejora y ampliación del alumbrado público y la eliminación de los cruces aéreos de cables eléctricos, que pasarán a estar soterrados. Todo ello busca crear un entorno más seguro, agradable y adaptado a las necesidades actuales del barrio.
Esta actuación forma parte del ambicioso Pla Endreça, que prevé miles de intervenciones para modernizar y mantener el espacio público de Barcelona hasta 2028, con una inversión global de 435 millones de euros.
El concepto de plataforma única con prioridad invertida, cada vez más presente en Barcelona, responde a la necesidad de devolver el protagonismo a los peatones en calles tradicionalmente dominadas por el tráfico rodado. Este modelo urbanístico no solo mejora la accesibilidad, sino que también fomenta la vida de barrio, la seguridad y la sostenibilidad. En Sant Andreu, la apuesta por este tipo de intervenciones refuerza la identidad local y la calidad de vida, convirtiendo espacios cotidianos en lugares de encuentro y convivencia.