El Ayuntamiento ultima la compra de la antigua central técnica, situada junto a la casa consistorial y el CAP Doctor Barraquer. El precio de adquisición se calcula entre 1,5 y 2 millones de euros, que se financiarán inicialmente con recursos municipales.
La operación todavía no se ha formalizado, por lo que el coste definitivo y el calendario pueden variar. Una vez completada la compra, el plan contempla derribar el edificio actual y levantar una construcción nueva destinada principalmente a viviendas dotacionales.
Los pisos estarán diseñados para personas mayores, sin barreras arquitectónicas y con alquileres por debajo de los precios habituales del mercado. También se estudia incorporar espacios comunes y servicios de atención o teleasistencia que faciliten una vida autónoma sin alejarse del entorno habitual.
El número de viviendas aún no está definido, aunque el consistorio aspira a conseguir una capacidad relevante. La ubicación permitirá a los futuros residentes tener cerca servicios sanitarios, comercios, transporte y dependencias municipales.
El nuevo inmueble reservará además parte de su superficie para servicios de atención ciudadana. Todavía no se ha decidido qué prestaciones se trasladarán allí, aunque el planeamiento municipal ya había planteado ampliar la actividad vinculada al CAP y reforzar los equipamientos del centro.
La previsión más optimista sitúa la finalización del proyecto en 2030. Antes deberán completarse la compra, el derribo, la redacción del proyecto y la búsqueda de financiación para unas obras cuyo presupuesto todavía no se ha concretado.
Sant Adrià y Badalona han incluido la actuación en su candidatura conjunta al Pla de Barris de la Generalitat. Ambos municipios aspiran a captar cerca de 25 millones de euros para desarrollar 27 proyectos en sus zonas limítrofes, entre ellos la demolición del edificio y la preparación del solar.
El cambio devolverá actividad a una construcción cerrada desde hace años en uno de los puntos más céntricos de Sant Adrià. Donde ahora hay un inmueble vacío y deteriorado, el municipio proyecta viviendas, servicios públicos y una respuesta concreta al envejecimiento de su población.