La cifra confirma la fuerza de una cita que sigue condicionando la vida cultural y económica de Barcelona cada inicio de junio. Durante varios días, el Fòrum, Diagonal Mar, el Besòs y buena parte del litoral volvieron a concentrar miles de desplazamientos, colas, reservas hoteleras, terrazas llenas y transporte público reforzado.
El momento más delicado llegó el jueves, cuando las lluvias intensas afectaron a varios escenarios y obligaron a cancelar conciertos esperados. Entre los nombres perjudicados estuvieron Doja Cat, Massive Attack, Bad Gyal y Alex G, una decisión que dejó frustración entre el público, pero que la organización defendió por motivos de seguridad.
La respuesta del festival llegó en las jornadas siguientes. El viernes y el sábado recuperaron el pulso con grandes conciertos, recintos llenos y un público que volvió al Fòrum pese al mal sabor de boca de la primera noche fuerte. La organización prevé devolver parte de las entradas del día afectado, con los detalles pendientes de concretarse.
Uno de los grandes golpes de efecto llegó con Olivia Rodrigo. Su concierto sorpresa en el escenario Occident se convirtió en uno de los momentos más comentados de la edición, después de días de rumores entre los asistentes. La aparición de la artista añadió un punto de euforia a un festival que necesitaba cambiar el relato tras el temporal.
El balance deja una imagen clara para Barcelona: el Primavera Sound puede sufrir un golpe serio por el tiempo y aun así mantener su peso como uno de los grandes eventos de la ciudad. Para los asistentes, la edición de 2026 quedará marcada por una mezcla muy concreta: lluvia, cancelaciones, reembolsos pendientes, conciertos masivos y una sorpresa pop que cambió el ánimo del final.