Desde entidades como Barcelona Oberta alertan de que esta expansión puede desplazar al comercio de proximidad. Denuncian que algunos establecimientos operan al límite de la normativa y que la presión de los alquileres está acelerando el cierre de tiendas tradicionales.
El impacto no es solo económico. En varios barrios, los vecinos perciben cambios en la actividad nocturna y en la convivencia. También surgen dudas sobre la viabilidad real de estos negocios y sobre las condiciones laborales en determinados casos.
El Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado un refuerzo de inspecciones, con especial atención a horarios, venta de alcohol y cumplimiento de normativas. Además, se elaborará un informe anual para seguir la evolución del fenómeno.
El debate sobre el modelo comercial de la ciudad gana intensidad en un momento de transformación del consumo.
La proliferación de tiendas abiertas toda la noche puede cambiar el ambiente y los horarios habituales de la zona. También puede afectar a los comercios de siempre y a la oferta disponible en tu día a día. A corto plazo, podrías notar más actividad nocturna y mayor rotación de locales.