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Un micrófono abierto de Maria Eugènia Gay aviva la tensión por las huelgas municipales

Un micrófono abierto ha añadido más tensión al conflicto laboral que atraviesa el Ayuntamiento de Barcelona. Durante la Comisión de Presidencia, y en medio de una sesión marcada por protestas de trabajadores municipales, se escuchó a Maria Eugènia Gay preguntarse “en manos de quién están nuestros niños”. La frase, captada tras la expulsión de un asistente por parte de Albert Batlle, ha corrido rápido entre sindicatos y grupos de la oposición.

Foto por Jeff Whyte / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·
Un micrófono abierto de Maria Eugènia Gay aviva la tensión por las huelgas municipales

El comentario llega en un momento delicado. Guarderías, bibliotecas y servicios sociales acumulan semanas de malestar por la aplicación del nuevo convenio municipal, firmado por CSIF, UGT y CCOO, pero rechazado por CGT e Intersindical. El acuerdo reduce la jornada a 35 horas semanales, aunque los sindicatos críticos denuncian que no se aplica igual en todos los servicios y que deja fuera a colectivos con horarios más complejos.

La tensión ya no se limita a una protesta puntual. Junts, Barcelona en Comú y ERC forzaron un pleno extraordinario sobre las huelgas municipales, previsto para el 29 de mayo. La oposición quiere que el gobierno de Jaume Collboni dé explicaciones sobre un conflicto que afecta a servicios muy sensibles y que empieza a tener consecuencias directas para familias, usuarios y trabajadores.

Uno de los focos más visibles está en las bibliotecas públicas, donde Intersindical y CGT han convocado una huelga indefinida a partir del 26 de mayo. Reclaman mejores turnos, más conciliación y la incorporación al convenio del Ayuntamiento, ya que actualmente dependen del marco de la Diputación. El calendario preocupa especialmente porque coincide con las semanas previas a las PAU, cuando muchos estudiantes utilizan las bibliotecas para preparar exámenes.

También los servicios sociales han protagonizado movilizaciones en los últimos meses. Las trabajadoras denuncian sobrecarga, falta de recursos y pérdida de calidad en la atención a personas vulnerables. El Ayuntamiento defiende que el convenio tiene respaldo sindical suficiente, pero los colectivos críticos sostienen que la reducción de jornada, sin refuerzos reales, puede acabar trasladando más presión a plantillas ya saturadas.

El problema de fondo no es solo una frase captada por accidente. Es el desgaste de varios servicios públicos donde la tensión laboral lleva tiempo acumulándose y donde cada comentario institucional se interpreta ya desde la desconfianza. En una ciudad donde escuelas infantiles, bibliotecas y atención social forman parte de la vida diaria de miles de personas, el conflicto ha dejado de ser interno: ya afecta a la imagen del Ayuntamiento y a la paciencia de quienes dependen de esos servicios.

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Javier Montellà
Javier Montellà
Periodista, editor profesional
Publicado ID48526