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El calor desborda las piscinas de Barcelona y reabre el debate sobre precios y aforos

Las piscinas municipales de Barcelona viven uno de sus veranos de mayor presión. Las sucesivas jornadas de calor han disparado la afluencia y nueve de las 15 instalaciones descubiertas que funcionaban hasta este fin de semana han tenido que cerrar puntualmente al alcanzar su aforo máximo. Desde este lunes, la ciudad cuenta además con una nueva alternativa: las piscinas exteriores del CEM La Sagrera ya están abiertas.

La Piscina Municipal de Montjuïc
Foto por PaulSat / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·

La nueva instalación comenzó a recibir bañistas el sábado 15 de agosto y desde hoy funciona de 10:00 a 20:00 horas todos los días. Cuenta con una piscina principal de 25 por 16,5 metros, otra más pequeña y un solárium de más de 1.000 metros cuadrados. Su incorporación eleva a 16 la oferta municipal al aire libre en plena segunda mitad de agosto.

La apertura llega en un momento especialmente oportuno. Durante julio y agosto, instalaciones como Can Dragó, la Creueta del Coll o distintos centros deportivos municipales han registrado jornadas con una demanda muy elevada. El problema para quienes intentan improvisar un baño es que Barcelona todavía no dispone de un sistema municipal único que permita consultar en tiempo real si una piscina está llena antes de desplazarse hasta ella.

La diferencia de precios también condiciona dónde puede refugiarse cada familia. El llac de la Creueta del Coll mantiene una entrada general de 2,75 euros, mientras que acceder al CEM Parc de la Ciutadella cuesta 18,73. Entre ambos extremos hay instalaciones como las Piscines Municipals de Montjuïc, con una tarifa general de 7,92 euros, o las Bernat Picornell, que rondan los 13,64 euros.

La Creueta, precisamente por ser la opción más económica, se ha convertido en uno de los puntos donde más se nota la presión. Su zona de baño admite un máximo de unas 800 personas y este verano la elevada afluencia ha generado quejas de vecinos por las colas y la masificación.

La distribución tampoco es igual en toda Barcelona. Hasta la apertura de La Sagrera había 15 piscinas municipales descubiertas repartidas por ocho distritos, mientras que el Eixample y Les Corts siguen sin disponer de una instalación municipal de este tipo al aire libre. Esa diferencia territorial gana importancia cuando las temperaturas extremas convierten el baño en algo más que un plan de ocio.

Las piscinas forman parte de la red de más de 500 refugios climáticos desplegados este verano en Barcelona, aunque entrar en el vaso sigue estando sujeto a las tarifas de cada instalación. Barcelona en Comú ha reclamado este verano que el acceso sea gratuito durante las olas de calor, una propuesta que ha reabierto el debate sobre cómo garantizar el acceso sin provocar todavía más saturación.

La nueva piscina de La Sagrera ofrece desde esta semana algo de oxígeno a una red sometida a una demanda excepcional, pero no resuelve todos los problemas. Para muchas familias, decidir dónde pasar una tarde de calor sigue dependiendo de tres factores muy concretos: cuánto cuesta entrar, si queda sitio cuando llegan y a qué distancia tienen que desplazarse para encontrar agua y sombra.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID49564

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