Decenas de músicos de Cataluña, Valencia y Baleares retiran su música de Spotify. Alegan motivos éticos y denuncian vínculos con la industria armamentística. El cambio impacta a miles de oyentes y redefine el acceso a la música local.
La decisión de cerca de 80 artistas de Cataluña, Valencia y Baleares de retirar su música de Spotify ha generado un terremoto en la vida cultural de Barcelona. Para quienes siguen de cerca la escena local, este movimiento supone un cambio radical en la forma de descubrir y disfrutar la música de proximidad. El boicot, motivado por razones éticas y la denuncia de supuestos lazos de la plataforma con la industria armamentística, deja a miles de oyentes sin acceso inmediato a algunos de los nombres más influyentes del panorama musical catalán.
Entre los músicos que han dado este paso figuran pianistas, compositores y bandas que han marcado tendencia en los últimos años. La pianista y compositora Clara Peya, referente en la ciudad, ha descrito la salida de Spotify como un acto arriesgado pero liberador. El grupo de artistas sostiene que el valor del arte no puede medirse en cifras de reproducciones o likes, y rechazan que su trabajo dependa de algoritmos o métricas comerciales.
La mayoría de estos músicos ya han anunciado su intención de trasladar sus obras a plataformas consideradas más éticas, como Bandcamp, Soundcloud o Qobuz. Este giro obliga a los seguidores a replantearse cómo acceder a la música local y plantea un debate sobre el papel de las grandes plataformas en la cultura urbana. El impacto se siente especialmente en barrios donde la música independiente forma parte del pulso diario, y donde la relación entre artistas y público es más directa.
El boicot no solo afecta a los oyentes, sino también a salas, festivales y promotores que dependen de la visibilidad digital para programar conciertos y eventos. La reacción en redes sociales ha sido inmediata, con mensajes de apoyo y también de incertidumbre sobre el futuro de la música en streaming en la ciudad.
Spotify, fundada en 2006 en Estocolmo, se ha convertido en la plataforma de streaming musical más utilizada en Barcelona y en toda Europa. Su modelo de negocio, basado en la reproducción ilimitada y la personalización algorítmica, ha transformado la manera en que los barceloneses acceden a la música. Sin embargo, la relación entre la plataforma y los artistas independientes ha sido objeto de debate constante, especialmente en una ciudad donde la diversidad cultural y la ética artística ocupan un lugar central en la vida cotidiana.