La heladería de Albert Adrià y Alfredo Machado abrirá su segundo local en el Passeig de Gràcia. Más de ochenta sabores únicos, muchos inspirados en la alta gastronomía. La apertura está prevista para mediados de mayo. Descubre cómo reinventan el helado en Barcelona.
Barcelona suma una nueva parada imprescindible para los amantes del helado: Gelato Collection, el proyecto de Albert Adrià, Alfredo Machado y Ángel Velasco, abrirá su segunda heladería en pleno Passeig de Gràcia, justo frente a la Casa Batlló. La noticia llega casi dos años después de su debut en la Rambla, y promete revolucionar la experiencia de quienes pasean por el centro de la ciudad.
El nuevo local contará con obrador propio y una zona de degustación donde se podrán probar helados, cafés, pasteles, bollería, churros y turrones. La apertura está prevista para mediados de mayo, y la expectación es máxima entre quienes buscan sabores diferentes y propuestas artesanas en Barcelona.
En la vitrina se exhiben una veintena de sabores, pero en el recetario ya suman más de ochenta, todos numerados y clasificados en tradicionales, de temporada, de autor —muchos inspirados en la alta cocina de El Bulli y Enigma— y para adultos, con guiños a cócteles clásicos. La producción se realiza en el sótano y la fruta fresca se compra a diario en la parada Soley del Mercat de la Boqueria, lo que garantiza que cada sabor refleje el mejor momento de cada producto.
Machado reconoce que trabajar con fruta fresca implica retos: la maduración nunca es idéntica y cada día hay que adaptarse. Sin embargo, para el equipo, esa incertidumbre es parte de la creatividad, ya que consideran que cocinan los helados como si fueran platos de autor. Cuando una fruta entra en temporada, la prueban y, en dos semanas, el nuevo sabor ya está disponible. Ahora es el turno del kumquat, también conocido como mandarina china, un cítrico pequeño y ácido que protagoniza la vitrina estos días.
Cuando termina la temporada de un ingrediente, el helado desaparece del mostrador, pero la receta queda archivada con su número en un banco de sabores que recuerda a una perfumería. Así, quien se enamore del número tres, por ejemplo, siempre podrá volver a pedir ese sabor en el futuro. El proceso de creación es exigente: para el helado de pistacho, por ejemplo, realizaron diez pruebas con diferentes variedades hasta dar con el resultado perfecto.
La carta sorprende con sabores puros como el de almendra marcona cruda y otros que evocan el desaparecido restaurante Tickets. Han recuperado combinaciones como lichi, frambuesa y agua de rosas, y no dejan de experimentar: han elaborado helados de salsa de pato pekinés, de anguila y hasta han probado mezclas inesperadas como chile, albahaca y lima, que han resultado ser un éxito.
El origen de Gelato Collection se remonta a la pandemia, cuando Machado decidió aprender el oficio de heladero durante el cierre de los restaurantes. Al retomar la actividad, Albert Adrià —que siempre ha preferido el helado a los postres tradicionales— le confesó que abrir una heladería era su sueño de infancia. Se encerraron una semana a experimentar y así nació el proyecto.
La implicación de Ángel Velasco, director general de Torrons Vicens, fue clave para encontrar el local de la Rambla. Sin embargo, la apertura no estuvo exenta de obstáculos: apenas inauguraron, comenzaron las obras en la Rambla, lo que ralentizó el arranque. A pesar de ello, el equipo valora la oportunidad de haber aprendido el oficio a fuego lento y con dedicación.
Gelato Collection se ha consolidado como un laboratorio de sabores en el corazón de Barcelona, donde la innovación y la tradición se mezclan en cada cucharada. La llegada al Passeig de Gràcia promete acercar aún más esta experiencia única a barceloneses y visitantes.
Detrás de Gelato Collection está la visión de Albert Adrià, uno de los nombres más influyentes de la gastronomía contemporánea en Barcelona. Su trayectoria, marcada por la creatividad y la búsqueda constante de nuevos formatos, ha dejado huella en espacios emblemáticos como El Bulli, Tickets y Enigma. Con este proyecto, Adrià traslada su pasión por el helado a un público más amplio, apostando por la excelencia y la sorpresa en cada sabor. La heladería se ha convertido en un punto de encuentro para quienes buscan algo más que un postre: una experiencia gastronómica en miniatura.