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Ni las lluvias torrenciales consiguen llenar el pantano de Sau: el campanario vuelve a aparecer

Las últimas tormentas han dejado hasta 360 litros por metro cuadrado en algunos puntos de Catalunya, pero los embalses apenas han notado sus efectos. Las reservas del sistema Ter-Llobregat siguen por encima del 77%, mientras el campanario del antiguo pueblo de Sant Romà de Sau empieza a asomar de nuevo sobre el agua.

Foto por BearFotos / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·
Ni las lluvias torrenciales consiguen llenar el pantano de Sau: el campanario vuelve a aparecer

Después de varios episodios de lluvias intensas, podría parecer que los pantanos catalanes deberían estar prácticamente llenos. Sin embargo, la realidad es algo diferente.

Las precipitaciones de principios de octubre se han concentrado principalmente en el litoral y el prelitoral, mientras que las cabeceras de los ríos que alimentan los grandes embalses han recibido menos agua.

El resultado es que las reservas han dejado de bajar tan rápidamente, pero no han experimentado una recuperación significativa.

El campanario de Sau vuelve a ser visible

Uno de los indicadores más conocidos del nivel de los embalses catalanes es el campanario de la antigua iglesia de Sant Romà de Sau, en la comarca de Osona.

Durante los periodos de sequía, esta construcción emerge progresivamente del agua y se convierte en una imagen muy reconocible del estado de las reservas.

Ahora, parte del campanario vuelve a quedar al descubierto.

El embalse de Sau se encuentra alrededor del 70 % de su capacidad, lejos del nivel máximo que alcanzó a principios de marzo.

Su situación también depende de la gestión del agua con el vecino embalse de Susqueda, que mantiene unas reservas superiores al 82%.

Por su parte, La Baells supera ligeramente el 70 %, una cifra que refleja que las lluvias recientes no han llegado con tanta intensidad a la cabecera del Llobregat.

¿Por qué las tormentas no han llenado los embalses?

La explicación está principalmente en dónde ha llovido.

Durante los temporales de principios de octubre se registraron acumulaciones de hasta 360 litros por metro cuadrado en menos de cinco días en algunos puntos de Catalunya.

Sin embargo, buena parte de estas precipitaciones afectaron a zonas costeras y del prelitoral, no a las áreas de montaña donde nacen los ríos que abastecen los principales pantanos.

Por eso, aunque las lluvias provocaron inundaciones e incidencias en diferentes municipios, su efecto sobre las reservas de agua fue limitado.

Actualmente, el sistema Ter-Llobregat, que abastece a la región metropolitana de Barcelona, el área urbana de Girona y parte de la Catalunya Central, se mantiene por encima del 77% de su capacidad.

La buena noticia: las reservas han bajado menos de lo esperado

Desde principios de junio, los embalses habían seguido una tendencia descendente, habitual durante los meses de mayor consumo y temperaturas elevadas.

Durante la primera parte del verano, la caída fue similar a la registrada en 2021, el año en que comenzó el periodo de sequía que posteriormente afectaría gravemente a Catalunya.

Sin embargo, a partir del 10 de agosto, el descenso empezó a moderarse.

Según la Agència Catalana de l'Aigua (ACA), la reducción de las reservas durante el verano ha sido menor de lo previsto gracias, entre otros factores, a la contención del consumo de agua en las campañas de riego.

Además, las desalinizadoras han seguido funcionando aproximadamente al 50 % de su capacidad, contribuyendo a reducir la presión sobre los recursos hídricos y a favorecer la recuperación de los acuíferos.

En octubre, las reservas continúan descendiendo a un ritmo aproximado de 0,5 hectómetros cúbicos diarios, ligeramente inferior al registrado un mes antes.

¿Qué pasará con los embalses en los próximos meses?

La evolución dependerá en gran medida de las precipitaciones que lleguen a las cabeceras de los ríos durante el otoño y el invierno.

Por ahora, las previsiones a largo plazo no permiten anticipar con seguridad una recuperación importante. Algunos modelos apuntan a precipitaciones inferiores a las habituales, especialmente en el Pirineo.

La situación actual, no obstante, es muy distinta a la vivida durante los momentos más graves de la sequía: el sistema Ter-Llobregat conserva más de tres cuartas partes de su capacidad.

El regreso del campanario de Sau a la superficie no significa, por tanto, que Catalunya esté entrando de nuevo en una situación de emergencia hídrica. Pero sí recuerda que las lluvias torrenciales no siempre se traducen en más agua almacenada.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID50169