Octubre avanza y los mosquitos siguen dando guerra. Después de un verano marcado por el calor y la sequedad ambiental, las lluvias de las últimas semanas han cambiado las condiciones en las que se desarrollan estos insectos.
Frederic Bartumeus, investigador del Centre d'Estudis Avançats de Blanes (CEAB-CSIC) y director del proyecto Mosquito Alert, explica que la relación entre el tiempo y la presencia de mosquitos es bastante más compleja de lo que parece.
De hecho, un verano muy caluroso puede ser menos favorable para los mosquitos que un otoño templado y húmedo.
¿Por qué hay más mosquitos ahora que en verano?
La respuesta está en la combinación de agua, humedad y temperatura.
Durante los meses de verano, las altas temperaturas estuvieron acompañadas de una humedad ambiental muy baja. Estas condiciones dificultaron la reproducción y la supervivencia de los mosquitos, por lo que su actividad se mantuvo relativamente reducida.
Con la llegada de septiembre, la situación comenzó a cambiar.
Las precipitaciones dejaron nuevos puntos de acumulación de agua y las temperaturas continuaron siendo suficientemente suaves para permitir el desarrollo de las larvas.
Según los datos de seguimiento de Mosquito Alert, desde principios de septiembre se observa un aumento de las poblaciones en varias zonas estudiadas.
Por eso, aunque el calendario indique que ya es otoño, las condiciones meteorológicas pueden seguir siendo favorables para estos insectos.
Las lluvias torrenciales no siempre traen más mosquitos
Puede parecer lógico pensar que cuanto más llueve, más mosquitos aparecen. Pero no funciona exactamente así.
Las tormentas muy intensas pueden arrastrar las larvas y destruir temporalmente algunos de sus lugares de reproducción.
En cambio, las lluvias moderadas y frecuentes suelen resultar más favorables, porque mantienen pequeñas acumulaciones de agua durante más tiempo.
Una maceta, un cubo olvidado en una terraza, un recipiente en el jardín o cualquier objeto que retenga agua puede convertirse en un lugar de cría.
Eso no significa que después de un aguacero fuerte desaparezca el problema. Si el agua queda estancada y las temperaturas acompañan, los mosquitos pueden volver a reproducirse.
¿Cuánto tardan en aparecer después de las lluvias?
El aumento de las picaduras no tiene por qué producirse inmediatamente después de una tormenta.
Según Bartumeus, los efectos de las precipitaciones sobre la población de mosquitos adultos pueden empezar a apreciarse unos 20 días después.
Este plazo es orientativo y depende de factores como la temperatura, la humedad y las características de cada zona.
Cuando hace calor, el desarrollo de las larvas suele acelerarse. Si las temperaturas bajan de forma sostenida, el proceso se ralentiza y la actividad de los adultos disminuye.
Por tanto, las lluvias de otoño pueden favorecer un repunte semanas después, especialmente si no llega un descenso importante de las temperaturas.
¿Hasta cuándo habrá mosquitos en Barcelona?
No existe una fecha exacta en la que los mosquitos desaparezcan de las calles y los jardines.
Su actividad depende de las condiciones meteorológicas. Un otoño con temperaturas suaves y suficiente humedad puede prolongar su presencia, mientras que la llegada de un frío persistente tiende a reducirla.
El cambio climático también puede modificar estas pautas, pero eso no significa que cada año vaya a haber necesariamente más mosquitos.
Los episodios de calor extremo y la falta de humedad pueden perjudicar a estos insectos. Al mismo tiempo, los inviernos más templados pueden permitir que algunas especies permanezcan activas durante más tiempo.
La consecuencia es que la temporada de mosquitos puede cambiar de duración y presentar picos de actividad en momentos menos habituales.
Qué hacer para evitar que se reproduzcan cerca de casa
La medida más útil es sencilla: impedir que el agua permanezca estancada en pequeños recipientes.
Conviene revisar platos de macetas, cubos, regaderas, juguetes de exterior, desagües y otros lugares donde pueda acumularse agua después de la lluvia.
Vaciar o renovar regularmente esa agua ayuda a interrumpir el ciclo de reproducción, especialmente en especies como el mosquito tigre.
También pueden utilizarse mosquiteras y repelentes autorizados para reducir la exposición a las picaduras.
Mosquito Alert: la ayuda de los ciudadanos para seguir su evolución
El proyecto Mosquito Alert combina observaciones ciudadanas, datos meteorológicos y sistemas de vigilancia para estudiar cómo evolucionan las poblaciones de mosquitos.
A través de esta iniciativa, los ciudadanos pueden comunicar avistamientos que contribuyen a mejorar el conocimiento sobre la distribución y actividad de diferentes especies.
Esta información resulta útil para anticipar posibles aumentos de población y orientar las actuaciones de vigilancia sanitaria, especialmente porque algunas especies pueden transmitir enfermedades.
La conclusión de los investigadores es clara: para saber si habrá más mosquitos no basta con mirar la temperatura. También importa cuánto llueve, dónde se acumula el agua y cómo evoluciona la humedad durante las semanas siguientes.