Los dispositivos funcionan como boyas propulsadas que pueden dirigirse a distancia desde la playa o desde una embarcación. Una vez alcanzan a la persona, esta puede agarrarse al salvavidas y ser remolcada hasta una zona segura mientras los bomberos controlan el recorrido.
Cada equipo tiene una fuerza de arrastre de hasta 240 kilos y resulta especialmente útil en situaciones donde una embarcación tiene dificultades para aproximarse. Los Bomberos destacan su utilidad con mala mar, cerca de espigones o en otros puntos de acceso complicado.
Entre las intervenciones realizadas aparecen varios rescates de personas que practicaban paddle surf y que, empujadas por el viento, no conseguían regresar a tierra. En esos casos, enviar primero la boya permite ganar tiempo y reduce también la exposición de los propios equipos de emergencia.
La incorporación forma parte del refuerzo del servicio de salvamento acuático de Barcelona, formado por una treintena de profesionales especializados y tres embarcaciones. El dispositivo cubre los cinco kilómetros de litoral de la ciudad y funciona durante todo el año, aunque su actividad aumenta durante los meses de verano.
Solo hasta el 31 de julio de 2026, los Bomberos habían realizado 223 actuaciones de prevención y prácticas, 17 intervenciones de salvamento, 19 asistencias técnicas y tres actuaciones relacionadas con incendios en el ámbito acuático. En 2025, las tareas preventivas y de entrenamiento alcanzaron las 547.
La tecnología, sin embargo, no sustituye a la precaución. Los Bomberos recomiendan comprobar siempre el estado del mar y las banderas antes de bañarse, evitar espigones y zonas peligrosas y extremar la atención cuando sopla viento si se utilizan tablas, hinchables u otras embarcaciones ligeras.
Los nuevos salvavidas permiten llegar antes y asumir menos riesgos cuando aparece una emergencia, pero la primera barrera de seguridad continúa estando en la orilla. En unas playas que reciben miles de personas cada día durante el verano, respetar las indicaciones y no entrar al agua cuando las condiciones son adversas sigue siendo la forma más sencilla de evitar que una jornada de baño termine en un rescate.