La normativa obliga a reservar dos espacios para bicicletas o patinetes por vivienda
¿Te imaginas un edificio donde sea más fácil aparcar la bici que el coche? En Barcelona y su área metropolitana, esto ya no es una utopía: la nueva normativa urbanística acaba de poner las dos ruedas en el centro de la vida cotidiana.
Desde ahora, cualquier edificio de viviendas que se construya en la ciudad y en los 27 municipios del entorno deberá reservar dos plazas de aparcamiento para bicicletas o patinetes por cada piso. La anterior normativa ni siquiera mencionaba la palabra bicicleta, así que el cambio es tan literal como radical.
Adiós a los garajes vacíos en la vivienda protegida
La medida no solo afecta a los amantes del ciclismo urbano. Los promotores de vivienda protegida celebran especialmente la reducción de plazas de coche obligatorias, porque aseguran que muchos garajes en bloques de VPO se quedaban vacíos, sobre todo en zonas donde aparcar en la calle no es un problema. Menos garajes significa menos costes de construcción y, por tanto, viviendas más asequibles.
Desde el sector explican que ahora podrán alquilar plazas de garaje solo a quienes realmente las quieran, en vez de obligar a todos los inquilinos a pagar por un espacio que quizá nunca usarán. El Ayuntamiento de Barcelona también aplaude la medida, convencido de que ayudará a dinamizar la promoción de vivienda asequible y a reducir plazos y costes.
¿Dónde irán todas esas bicis?
La normativa no especifica si los nuevos aparcamientos para bicis y patinetes deben estar en el sótano, en zonas comunes o en patios. Cada promoción podrá decidir, siempre que se cumpla el mínimo de dos plazas por vivienda. En edificios cooperativos ya es habitual ver espacios comunitarios generosos para bicis, pero ahora la obligación será general.
Desde el Bicicleta Club de Catalunya, Adrià Arenas considera que la norma es “muy bienvenida” y que puede marcar un antes y un después en la seguridad de las bicis, ya que los robos en la calle desincentivan su uso. Eso sí, advierte que habrá que vigilar el cumplimiento, porque si los ayuntamientos no están atentos, la norma podría quedarse en papel mojado.
Los garajes tradicionales piden equilibrio
El Gremio de Garajes de Barcelona y Provincia no quiere quedarse fuera del debate. Su presidente, Xavier Ferrer, reconoce que la proximidad al transporte público debe influir en la planificación de aparcamientos, pero insiste en que la ciudad necesita una oferta suficiente y bien gestionada para residentes, trabajadores y visitantes. Recuerda que los garajes fuera de la vía pública ayudan a reducir la circulación de coches buscando sitio y facilitan el acceso a comercios y servicios.
Un cambio de ritmo en la movilidad urbana
La apuesta por la bici y la reducción de plazas de coche en la vivienda protegida llegan justo cuando el Govern de Salvador Illa planea sumar 50.000 pisos de protección en suelos públicos, en colaboración con promotores públicos y privados. Si la norma se cumple y los ayuntamientos la hacen valer, Barcelona podría ver cómo la movilidad sostenible deja de ser un eslogan para convertirse en una realidad cotidiana. El reto será que los nuevos espacios para bicis no se queden en promesas y que la ciudad se adapte, por fin, a una movilidad más ágil y menos dependiente del coche.