Las obras está previsto que empiecen en el primer trimestre de 2027. La actuación afectará al espacio situado entre la calle de Rosselló, el pasaje de Mariner, la calle de Sicília y la calle de Nàpols, una zona de uso cotidiano para vecinos, familias y personas que buscan un rincón tranquilo dentro del barrio.
Uno de los cambios más esperados será la creación de dos zonas de sombra con toldos textiles. La propuesta llega a partir de las aportaciones vecinales y permitirá proteger del sol tanto las áreas de estancia como parte de los juegos infantiles, algo cada vez más necesario en una Barcelona con veranos más largos y duros.
La reforma también sumará más vegetación con nuevos parterres. No se trata solo de embellecer el espacio: más verde y más sombra pueden hacer que el jardín sea más usable durante más horas del día, especialmente para familias con niños, personas mayores y vecinos que ahora evitan la plaza cuando el sol aprieta.
El proyecto renovará el mobiliario y los juegos infantiles, e incorporará mesas de ping-pong y futtoc. La idea es que el interior de manzana no funcione únicamente como zona de paso, sino como un espacio de estancia, juego y encuentro para el barrio.
La actuación incluye además obras en el aparcamiento municipal subterráneo. Se harán reparaciones y mejoras de impermeabilización para evitar filtraciones procedentes del exterior, una parte menos visible del proyecto pero importante para el buen funcionamiento del conjunto.
La inversión total ronda los 2,9 millones de euros: 1,6 millones para la reforma de los jardines y 1,3 millones para las mejoras del aparcamiento. La intervención se suma a otros proyectos de Barcelona para ganar espacios de proximidad más verdes y adaptados al calor.
La renovación de los jardines de Caterina Albert puede cambiar una rutina muy concreta: bajar a jugar, sentarse a la sombra, quedar con vecinos o atravesar el interior de manzana sin que el calor lo convierta en un lugar incómodo. En un barrio denso, ganar un espacio así no es menor.