Según las previsiones del Meteocat, el momento más complicado llegará entre las 14:00 y las 15:00, cuando las precipitaciones podrían dejar acumulaciones de hasta 20 litros por metro cuadrado en apenas una hora. Aunque el aviso meteorológico es de nivel bajo, la intensidad puntual de algunos chubascos puede provocar problemas localizados y obligar a cambiar rutinas sobre la marcha.
El ambiente se mantiene inestable en prácticamente toda el área metropolitana. Durante la mañana predominan los cielos grises y la sensación de humedad, mientras que por la tarde las tormentas podrían descargar con más fuerza en puntos del litoral y prelitoral barcelonés.
El cambio de tiempo se nota también en las temperaturas. El ambiente resulta más fresco que en jornadas anteriores y el viento húmedo refuerza esa sensación de día desapacible, especialmente cerca del mar y en zonas abiertas de la ciudad.
La previsión no mejora demasiado de cara al martes. La nubosidad seguirá dominando el cielo y todavía podrían aparecer lluvias intermitentes en distintos momentos del día. No será hasta el miércoles cuando el anticiclón recupere terreno y el sol vuelva a imponerse poco a poco sobre la inestabilidad.
En Barcelona, este tipo de episodios primaverales suelen aparecer de forma rápida y concentrada. La combinación entre la humedad del Mediterráneo y la llegada de aire frío en altura favorece tormentas cortas pero muy intensas, capaces de cambiar completamente el ritmo de la ciudad en cuestión de minutos. Por eso, en días como hoy, consultar el radar meteorológico antes de salir puede marcar la diferencia entre llegar seco o acabar atrapado bajo un chaparrón inesperado.