Aunque el Barça venció al Betis y cerró una temporada casi perfecta en casa, gran parte de la atención estuvo puesta en Lewandowski. El delantero abandonó el campo entre aplausos y pancartas de agradecimiento después de cuatro temporadas en las que marcó más de cien goles y ayudó al equipo a recuperar peso competitivo tras la salida de Messi.
Hansi Flick, que ya había trabajado con él en el Bayern y volvió a coincidir en Barcelona, no escondió el impacto de la despedida. El técnico alemán definió al polaco como “un profesional espectacular” y reconoció que encontrar un sustituto de su nivel no será sencillo. También dejó claro que el club entra ahora en una fase de reestructuración ofensiva.
La salida de Lewandowski obliga al Barça a replantear parte de su proyecto deportivo. Ferran Torres queda, por ahora, como único nueve puro de la plantilla, mientras la dirección deportiva ya estudia opciones para reforzar el ataque. En las últimas semanas han aparecido nombres como Julián Álvarez, Osimhen o João Pedro entre los posibles candidatos para liderar la nueva delantera azulgrana.
Más allá de los números, la figura de Lewandowski deja huella en un vestuario joven que encontró en él una referencia competitiva y profesional. Flick insistió en que muchos futbolistas de la plantilla lo ven como un ejemplo de disciplina y longevidad al máximo nivel.
La despedida también tuvo algo simbólico para el club. Lewandowski fue uno de los grandes fichajes de la era post-Messi y su llegada coincidió con el inicio de la reconstrucción deportiva del Barça. Cuatro años después, se marcha con varias Ligas, títulos nacionales y la sensación de haber ayudado a devolver al equipo a la primera línea europea.