Gracias a la borrasca Martinho, los embalses de las cuencas internas han alcanzado el 56,9% de su capacidad —con 395 hectómetros cúbicos acumulados— y muestran la mejor imagen desde el verano de 2022. Aun así, el Govern llama a la prudencia: «Seguimos en sequía», ha recordado el conseller Òscar Ordeig.
El sistema Ter-Llobregat, vital para abastecer al área metropolitana de Barcelona, evidencia esta mejora. La Baells roza el 90% de su capacidad, y Sant Ponç supera el 67%.
Sílvia Paneque, consellera de Territorio, ha advertido que la solución pasa por «reducir la dependencia de la lluvia» y ha recordado que, sin nuevas precipitaciones, las reservas actuales permitirían aguantar 257 días.
Aunque las restricciones se han relajado en parte del territorio, Barcelona y su entorno continúan bajo medidas excepcionales. El objetivo del Govern es no levantar el pie del freno hasta alcanzar, al menos, el 60% de la capacidad total. Con abril en el horizonte y previsiones de más lluvia, el panorama hídrico de Cataluña podría dar un vuelco definitivo. Pero, de momento, la prudencia sigue siendo la consigna.