El Ayuntamiento ha reactivado las dos Fonts Bessones y la Font dels Sis Putti tras completar unos trabajos de impermeabilización que buscaban evitar filtraciones de agua. Con la reapertura, las fuentes recuperan su horario de verano: de 12:00 a 22:00 horas, todos los días de la semana.
La intervención obligó a vaciar los vasos, desmontar elementos de las fuentes, sellar grietas, renovar el pavimento interior y aplicar un tratamiento impermeabilizante integral. No era una actuación estética, sino una obra necesaria para garantizar que el sistema pudiera funcionar sin pérdidas ni daños en la estructura.
La Font dels Sis Putti vuelve además con una mejora visible: nueva iluminación con luces de colores. El cambio permitirá que la fuente tenga más presencia durante la tarde y la noche, en una plaza que funciona como cruce constante entre Rambla, Portal de l’Àngel, Passeig de Gràcia y Ronda Universitat.
La reapertura tiene también un valor simbólico. Durante los años de sequía, Barcelona tuvo que cerrar o limitar el funcionamiento de muchas fuentes ornamentales para reducir el consumo público de agua. En plaza Catalunya, las fuentes llevaban alrededor de un año abiertas antes de esta nueva parada por obras.
El regreso del agua cambia la experiencia de la plaza, especialmente en los meses de calor. Aunque no sean espacios para refrescarse ni tocar el agua, las fuentes aportan movimiento, sonido y una sensación visual de alivio en uno de los entornos más duros y concurridos del centro.
Las Fonts Bessones están situadas en el sector montaña de la plaza, junto a la galería de estatuas procedentes de la Exposición Universal de 1929. Fueron construidas en 1959 y forman parte del paisaje cotidiano de generaciones de barceloneses.
La Font dels Sis Putti, ubicada en el extremo más próximo a Portal de l’Àngel, es anterior. Fue construida en 1926 por el escultor Jaume Otero y representa el nacimiento de Venus. Su composición, con tres estanques a distintos niveles y agua en cascada, la convierte en una de las piezas ornamentales más singulares de la plaza.
El Ayuntamiento recuerda, eso sí, que las fuentes ornamentales no son espacios de baño. El agua funciona con circuitos de recirculación, no es apta para el consumo y acceder al interior está prohibido por razones de seguridad.
La advertencia no es menor en días de calor intenso, cuando algunos puntos de agua urbana pueden parecer una tentación para vecinos o visitantes. En este caso, las fuentes están pensadas para mirar, no para usarse como piscina improvisada.
Plaza Catalunya vuelve así a una cierta normalidad visual después de semanas de obras. En una ciudad llena de transformaciones, cortes y reformas, la recuperación de estas fuentes devuelve al centro una escena sencilla pero muy reconocible: agua en movimiento, gente cruzando la plaza y un icono urbano funcionando de nuevo.
Para Barcelona, no es solo una reparación técnica. Es la vuelta de un elemento que ayuda a entender la plaza como algo más que un espacio de tránsito. Las fuentes no resuelven el calor ni el ruido del centro, pero hacen que uno de los lugares más pisados de la ciudad resulte un poco menos seco, menos duro y más habitable.