El resultado tiene también lectura barcelonesa. La ciudad conserva una universidad dentro del grupo de las 200 mejor valoradas por uno de los rankings académicos internacionales más seguidos, una posición que pesa a la hora de atraer investigadores, estudiantes extranjeros y proyectos científicos.
Tras la UB aparecen la Universitat Autònoma de Barcelona y la Universidad Complutense de Madrid, ambas situadas entre los puestos 201 y 300. La Autónoma de Madrid, Granada, País Vasco y Valencia quedan en la franja 301-400.
El siguiente escalón reúne a la Pompeu Fabra, la Politécnica de Valencia, Navarra, Sevilla y Zaragoza, situadas entre los puestos 401 y 500. Catalunya mantiene así varias universidades en posiciones destacadas, aunque la UB continúa claramente por delante dentro del sistema español.
Uno de sus puntos fuertes está en la producción científica. La Universidad de Barcelona ocupa el puesto 137 mundial en el indicador relacionado con publicaciones indexadas y asciende hasta el 110 en rendimiento académico por persona, dos datos que ayudan a explicar su permanencia en el grupo de cabeza.
El ranking analiza más de 2.500 universidades de todo el mundo y publica las mil mejor clasificadas. Para elaborar la lista tiene en cuenta factores ligados sobre todo a la investigación, como premios Nobel y medallas Fields, investigadores altamente citados, publicaciones en Nature y Science o artículos incluidos en grandes bases de datos científicas.
En lo más alto apenas hay cambios: Harvard vuelve a ocupar la primera posición mundial, seguida por Stanford y el Massachusetts Institute of Technology. La distancia con las universidades españolas sigue siendo considerable, especialmente en indicadores relacionados con grandes premios científicos y concentración de investigadores de impacto internacional.
Para Barcelona, la posición de la UB refuerza un activo que va mucho más allá de sus aulas. Sus facultades, hospitales asociados y centros de investigación forman parte del tejido científico de la ciudad y atraen cada curso a miles de estudiantes e investigadores. El dato deja una imagen clara: España sigue sin entrar en el top 150, pero su universidad mejor colocada continúa teniendo dirección barcelonesa.