El duelo tenía todos los ingredientes de una final. No había margen de error y las visitantes salieron mejor al agua, tomando ventaja en los primeros minutos. Paula Carcereny sostuvo a las locales con sus goles, pero el Iruña logró cerrar el primer cuarto con un 2-4 que dejaba el partido cuesta arriba.
La situación se complicó todavía más antes del descanso. Darya Pochinok recortó distancias, aunque el conjunto navarro mantuvo el control y llegó al ecuador del encuentro con un 4-7 favorable. La permanencia empezaba a alejarse y la grada sabía que hacía falta una reacción inmediata.
Tras la reanudación, el Iruña volvió a golpear desde el penalti y amplió la diferencia hasta el 5-9 pese a la respuesta de Marina Pineda. Fue entonces cuando la UE Horta sacó carácter, ajustó la defensa y encadenó un parcial de 5-0 que cambió por completo el partido.
Sonia Garcia firmó el empate a 9 y Ana Carolina Neves culminó la remontada con el 10-9. La piscina empezó a creer y el último cuarto se convirtió en un intercambio constante de nervios, goles y protestas, con cada posesión vivida como si fuera la última.
El Iruña igualó a 10, pero Marina Pineda volvió a adelantar a las barcelonesas e Iria Maya abrió una renta que parecía definitiva con el 13-10. Las navarras, sin embargo, no se rindieron y apretaron hasta colocarse 13-12 en los instantes finales.
La UE Horta resistió el último empuje y celebró con su afición una permanencia sufrida, trabajada y muy simbólica para el club. La victoria confirma al equipo en la máxima categoría y cierra una eliminatoria que exigió carácter hasta el último segundo.
Fundada en 1953, la UE Horta es uno de los clubes históricos del distrito de Horta-Guinardó y un referente del waterpolo femenino en Barcelona. Su piscina volvió a demostrar el peso del barrio en los momentos decisivos, con una grada que empujó al equipo cuando más lo necesitaba.