El cambio obligará a reorganizar la forma de entrar y salir de la principal estación ferroviaria de Barcelona. Seguirá funcionando el acceso de la plaza Joan Peiró, donde se mantendrán los taxis, y a finales de septiembre se incorporará otro desde el lado de la Espanya Industrial. Un cuarto acceso, junto a Viriat y la estación de autobuses, está previsto para finales de 2026.
Dentro, el objetivo es aliviar unos espacios que se han quedado pequeños para el volumen actual de pasajeros. El área destinada a Rodalies crecerá un 85 %, hasta unos 4.400 metros cuadrados, mientras que los espacios de alta velocidad aumentarán un 175 %, hasta superar los 10.000. También habrá más superficie para atención al viajero y una nueva distribución de las llegadas y salidas.
La plaza dels Països Catalans también cambiará, aunque mantendrá y restaurará elementos de su diseño original. Los trabajos incluyen nuevas zonas verdes, mobiliario y una reordenación del espacio que eliminará definitivamente el vial utilizado actualmente por vehículos privados para dejar o recoger pasajeros. La parte de la plaza ajena a la ampliación de los vestíbulos debería quedar terminada a finales de este año.
Al otro extremo de la ciudad continúa avanzando La Sagrera. Adif trabaja para completar la infraestructura ferroviaria —vías, catenaria, electrificación y estructura— entre finales de 2026 y comienzos de 2027. Eso no significa que los pasajeros puedan utilizar inmediatamente la nueva estación: la apertura completa del gran intercambiador mantiene como horizonte 2032.
La futura Sagrera irá acompañada además de una profunda transformación urbana. Sobre las vías se desarrollará un gran parque lineal y el entorno incorporará vivienda, equipamientos y nuevas conexiones entre Sant Andreu y Sant Martí, recuperando un espacio que durante décadas ha estado fragmentado por la infraestructura ferroviaria.
Las estaciones de barrio también están entrando en esta renovación. Renfe tiene en marcha actuaciones integrales en El Clot, mientras Fabra i Puig está incluida este año en el plan A Punto, con pequeñas obras en elementos como vestíbulos, pavimentos, iluminación y accesibilidad. Paralelamente, Adif mantiene proyectos de remodelación más ambiciosos para ambas estaciones, todavía en fase de desarrollo.
El calendario convierte los próximos meses en un periodo de adaptación para quienes pasan habitualmente por Sants. Primero cambiarán las puertas por las que se accede a la estación; después llegarán nuevos vestíbulos y recorridos interiores. La obra se notará durante años, pero busca resolver precisamente uno de los problemas más evidentes de la terminal actual: demasiados viajeros moviéndose por espacios diseñados para una Barcelona ferroviaria mucho más pequeña.