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La segunda ola de calor del verano golpeará a Madrid y Barcelona

España entra este fin de semana en la segunda ola de calor del verano. La Agencia Estatal de Meteorología ha lanzado un aviso especial por un episodio de temperaturas muy altas que comenzará oficialmente el domingo 5 de julio y que, como mínimo, se prolongará hasta el martes, aunque el calor puede mantenerse por encima de lo normal durante más días.

Foto por TTL Deez / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·

El lunes 6 aparece, por ahora, como la jornada más dura del episodio. Aemet prevé un ascenso térmico generalizado, con valores que superarán los 42 grados en zonas del valle del Ebro, Extremadura y Andalucía, y temperaturas cercanas o superiores a los 40 grados en amplias áreas del centro y sur peninsular.

Madrid quedará de lleno dentro de esa masa de aire cálido. La capital afrontará varios días con máximas próximas a los 38 o 39 grados, especialmente entre el domingo y el martes, y con noches que apenas permitirán recuperar el confort térmico en muchas viviendas.

En la Comunidad de Madrid, el calor será más intenso en el área metropolitana, el corredor del Henares, el sur, las vegas y zonas bajas del Jarama. Aemet ya contempla avisos por temperaturas máximas en la franja central del día, con especial atención entre las 13:00 y las 21:00 horas.

Para quienes se muevan por Madrid, el impacto será muy cotidiano: esperas en paradas sin sombra, trayectos a pie más duros, terrazas menos cómodas durante la tarde y más presión sobre piscinas, centros comerciales, bibliotecas y espacios climatizados. La ciudad no se detiene, pero el calor obliga a cambiar horarios.

Barcelona vivirá el episodio de otra manera, con máximas menos extremas que las del interior, pero con una sensación térmica más pesada por la humedad. La previsión apunta a valores de 34 o 35 grados durante varios días, acompañados de noches tropicales o incluso muy cálidas en algunos barrios.

En la capital catalana, el problema no será solo la temperatura máxima. La combinación de humedad, asfalto, poca ventilación nocturna y viviendas que acumulan calor puede hacer que el episodio resulte especialmente incómodo, sobre todo en pisos altos, interiores o mal aislados.

La segunda ola de calor llega después de un junio ya excepcionalmente cálido. Aemet había registrado una primera ola a finales de junio, con temperaturas inusuales para esas fechas, y ahora advierte de un nuevo episodio que confirma un arranque de verano especialmente exigente.

El aviso también pone el foco en las mínimas nocturnas. En muchas zonas del centro, sur y litoral mediterráneo, las temperaturas pueden no bajar de los 25 grados durante la noche, lo que dificulta el descanso y aumenta el riesgo para personas mayores, bebés, enfermos crónicos y quienes viven solos.

El riesgo de incendios forestales también crecerá. Las temperaturas extremas, el déficit de humedad, la vegetación seca y posibles tormentas secas pueden complicar la situación en áreas naturales y periurbanas. En Madrid, eso afecta especialmente a zonas de sierra, monte y entornos con alta presión de visitantes durante el fin de semana.

Aemet recomienda extremar la prudencia en las horas centrales del día, evitar esfuerzos físicos intensos al aire libre, hidratarse con frecuencia, protegerse del sol y prestar atención a personas vulnerables. También conviene revisar la temperatura dentro de casa, porque algunos pisos pueden mantenerse por encima de niveles seguros incluso de noche.

En Madrid, la recomendación más práctica será adelantar recados, reducir caminatas largas por la tarde y buscar recorridos con sombra. En Barcelona, además, será clave aprovechar refugios climáticos, fuentes, bibliotecas, mercados y equipamientos públicos cuando el calor y la humedad hagan más difícil permanecer en la calle.

La ola de calor no afecta igual a todos. Quienes trabajan al aire libre, reparten pedidos, limpian calles, atienden terrazas, cuidan a otras personas o viven en viviendas mal ventiladas soportan una exposición mucho mayor que quienes pueden refugiarse en espacios climatizados.

Madrid y Barcelona vuelven así a enfrentarse a una pregunta cada vez más habitual: cómo seguir funcionando cuando el verano se endurece. La respuesta ya no pasa solo por mirar el termómetro, sino por adaptar horarios, espacios públicos, trabajo, transporte y cuidados a un calor que deja de ser una molestia y se convierte en un riesgo real.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID49037

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