El edificio, ubicado entre las calles Àvila y Bolívia, en pleno entorno de Poblenou, será completamente renovado para adaptarse a las necesidades actuales. La inversión supera los 25 millones de euros y permitirá concentrar en un solo espacio a más de 1.000 profesionales.
La nueva sede funcionará como Área Básica Policial de referencia en la ciudad. Acogerá unidades clave como investigación criminal, orden público o atención ciudadana, además de espacios de formación y un auditorio.
Las obras, previstas hasta 2028, buscan modernizar un edificio que ya jugó un papel relevante durante los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, pero que había quedado obsoleto para el volumen de actividad actual.
El proyecto también contempla el traslado del centro de datos policial al complejo de Egara, lo que permitirá optimizar la operativa y liberar espacio en la sede de Sant Martí.
Más allá de la inversión, la reforma pretende descongestionar otras comisarías y mejorar la coordinación en una ciudad con alta presión urbana y turística.
El edificio, con pasado industrial, forma parte de la transformación de Sant Martí en los últimos años. La intervención conecta esa memoria con una nueva función pública, reforzando el papel del distrito en la estructura de Barcelona.