El recinto destaca no solo por su valor funcional, sino también por su carácter histórico. Fundado en 1922, el club fue pionero con la primera piscina cubierta de España y una de las primeras del mundo con agua de mar climatizada. Ahora, su piscina de saltos —de estilo art déco— se prepara para una segunda vida como la única cubierta de este tipo en toda Barcelona.
La reapertura amplía las posibilidades para deportistas, clubes y usuarios que hasta ahora no contaban con un espacio adecuado para entrenamientos de saltos en interior. También abre la puerta a nuevas competiciones y actividades, reforzando una disciplina que históricamente ha tenido peso en la ciudad, especialmente desde los Juegos Olímpicos de 1992.
El proyecto responde a una reivindicación de años por parte de la comunidad acuática, que reclamaba recuperar instalaciones adaptadas a las necesidades actuales. La vuelta de este espacio permite diversificar la oferta deportiva en un entorno donde la demanda sigue creciendo.
Recuperar infraestructuras como esta no solo devuelve actividad a un espacio emblemático, sino que también refuerza el acceso al deporte en la ciudad. En un contexto donde los equipamientos especializados son escasos, la reapertura de la piscina de saltos contribuye a equilibrar la oferta y a mantener viva una parte importante del patrimonio deportivo local.