El avance se nota especialmente en ciudades con una fuerte actividad económica, como Barcelona. La electricidad renovable ya ocupa un papel central en el sistema eléctrico nacional, mientras el autoconsumo supera los 9,3 GW instalados. Para hogares, comercios y grandes compañías, la pregunta ya no es solo cómo generar energía limpia, sino cómo aprovecharla mejor.
Ahí entra el gran reto de los próximos años: almacenar la energía solar que se produce en las horas de mayor radiación y utilizarla cuando realmente hace falta. Las baterías inteligentes permiten guardar excedentes, suavizar picos de consumo y proteger a las empresas frente a la volatilidad de los precios eléctricos.
La tecnología también está cambiando la forma de gestionar los edificios. Plataformas digitales como Hubgrade permiten controlar consumos en tiempo real, anticipar necesidades y decidir cuándo conviene consumir, almacenar o redistribuir la energía generada. La sostenibilidad deja así de ser solo una etiqueta y pasa a formar parte de la gestión diaria.
Veolia, con más de dos décadas de experiencia en el sector y 256 instalaciones en España, se sitúa entre las compañías que impulsan este salto. Su modelo combina diseño, instalación, mantenimiento y digitalización de plantas solares adaptadas a cada cliente, especialmente en grandes superficies y entornos empresariales.
Uno de los ejemplos más recientes está en la Comunidad Valenciana, donde un centro comercial ha incorporado un sistema de baterías de gran capacidad integrado con energía solar. La instalación permite cubrir más del 40% de la demanda energética del edificio mediante autoconsumo renovable y utiliza inteligencia artificial para optimizar cada decisión.
El modelo también empieza a escalar en grandes grupos del sector retail. Veolia trabaja con una multinacional en el despliegue de 18 instalaciones solares capaces de generar 23.000 MWh al año y evitar la emisión de 17.000 toneladas de CO₂. La clave está en combinar placas, almacenamiento y gestión digital.
La transición energética entra así en una nueva fase. Ya no basta con instalar paneles solares: el objetivo es producir, almacenar y consumir mejor. Para las empresas, esto significa más eficiencia, más autonomía y una forma más sólida de avanzar hacia la descarbonización.