El crecimiento de la participación refleja el tirón de una prueba que forma parte del calendario deportivo y social de la ciudad. El recorrido atravesará ejes clave como la Diagonal, el paseo de Gràcia o la Gran Via, conectando puntos emblemáticos desde Maria Cristina hasta plaza Catalunya.
Este año, la dimensión solidaria gana protagonismo. La Fundació Johan Cruyff será la beneficiaria de la camiseta oficial, diseñada por la artista Marina Capdevila. Toda la recaudación se destinará a programas de deporte adaptado para niños y jóvenes.
El contexto añade valor simbólico: se cumplen diez años del fallecimiento de Johan Cruyff, figura clave en la historia deportiva de la ciudad y referente en la promoción del deporte inclusivo.
El trazado mantiene su carácter accesible, pensado tanto para corredores habituales como para quienes buscan disfrutar del ambiente. El desnivel favorable facilita el recorrido, aunque impide la homologación de marcas oficiales.
Más allá de los tiempos, la cita destaca por su capacidad de reunir a miles de personas en torno al deporte y la ciudad. Calles icónicas se transforman en un circuito donde conviven esfuerzo, ocio y participación.
Barcelona vuelve a demostrar su conexión con el deporte popular. La carrera no solo suma corredores: refuerza el vínculo entre la ciudad, la actividad física y las causas sociales que marcan su presente.