La Cremosa presenta su versión coreográfica de ‘Salomé’ en el Tantarantana. La obra, inspirada en el clásico de Oscar Wilde, desafía la visión tradicional. El montaje apuesta por la fisicalidad y la musicalidad. Descubre cómo el elenco transforma el texto en movimiento.
La compañía La Cremosa regresa al teatro Tantarantana con «Salomé», su primera creación escénica surgida en 2019 a partir de un proyecto en el Institut del Teatre. Tras su paso por el mismo escenario en 2023 con ‘Purificats’ de Sarah Kane, el grupo apuesta ahora por una adaptación libre del polémico clásico de Oscar Wilde, basado en la célebre historia bíblica.
En la versión original, Salomé ordena la decapitación de Yokanaan (Juan Bautista) como venganza por las críticas a la relación de su madre Herodías con Herodes Antipas. Wilde, sin embargo, transforma el relato y sitúa el origen del drama en el despecho: Salomé, deseada por todos, no logra conquistar a Yokanaan, quien la rechaza y desencadena la tragedia.
La Cremosa mantiene la fidelidad al texto de Wilde, pero introduce una lectura propia, centrada en el lenguaje físico y musical que caracteriza a la compañía desde sus inicios. El director y autor de la adaptación, Mia Parcerisa, explica que el objetivo es llevar el texto al cuerpo, evitando el enfoque psicológico y apostando por una coreografía escénica donde la voz, el ritmo y el movimiento marcan la narrativa.
La propuesta exige un alto nivel físico a los intérpretes. Júlia Genís encarna a una Salomé alejada del estereotipo de femme fatale, mientras que Pau Oliver y Àlex Pujol se alternan en el papel de Herodes. Zúbel Arana interpreta a Herodías y Guillem Font a Yohannan. El reparto lo completan Gerard Franch y Joan Marmaneu.