Uno de los cambios más relevantes es el refuerzo de deducciones y exenciones para personas con ingresos bajos. El objetivo es aliviar la carga fiscal en un contexto donde el coste de vida sigue siendo elevado, especialmente en entornos urbanos.
La digitalización marca también esta campaña. Hacienda intensifica el control sobre operaciones realizadas en plataformas como Wallapop, pagos a través de Bizum y movimientos con criptomonedas como Bitcoin.
En la práctica, esto implica que quienes obtienen ingresos por ventas de segunda mano o actividades digitales deberán revisar con detalle sus movimientos. La administración cuenta ahora con más herramientas para cruzar datos y detectar posibles irregularidades.
La campaña se extenderá durante los próximos meses y volverá a movilizar a miles de contribuyentes. Para muchos, el proceso será más ágil; para otros, exigirá mayor atención a sus operaciones digitales.
La renta evoluciona al ritmo de la economía. Lo que antes pasaba desapercibido ahora forma parte del radar fiscal, en una ciudad donde cada vez más ingresos se generan fuera de los canales tradicionales.