Las llamas empezaron en la zona de les Ferreres, después de que varios vehículos quedaran afectados por el fuego en la calle Montserrat Roig. Desde allí, el incendio avanzó hacia masa forestal, en una jornada marcada por el calor extremo y el riesgo elevado de propagación.
Protecció Civil activó el sistema ES-Alert para enviar avisos a los móviles de las personas situadas en las áreas afectadas. El mensaje pedía cerrar puertas y ventanas, no salir a la calle y seguir las indicaciones de los equipos de emergencia.
El confinamiento afectó a zonas como Can Tries, Bruguers, Sant Climent de Llobregat y el entorno del Puig de Miramar, en Viladecans. Con el paso de las horas, algunas restricciones empezaron a levantarse de forma progresiva, aunque la prudencia siguió marcando el operativo.
Los Bomberos de la Generalitat desplegaron medios terrestres y aéreos para frenar el avance del fuego. El trabajo se concentró en asegurar el perímetro, evitar que las llamas llegaran a viviendas y controlar posibles reactivaciones en un terreno especialmente sensible por la sequedad y las altas temperaturas.
La emergencia también afectó a la movilidad y a los servicios básicos. La carretera de Begues sufrió cortes durante el operativo y se realizó un corte preventivo del suministro eléctrico en la zona para facilitar las tareas de extinción y garantizar la seguridad.
El episodio llega en una semana especialmente complicada para Catalunya, con varios incendios activos y el riesgo forestal disparado por la ola de calor. El Pla Alfa se mantiene activado en numerosos municipios, con restricciones en zonas forestales y vigilancia reforzada para evitar nuevos focos.
La tarde en Gavà deja una escena cada vez más reconocible en los veranos metropolitanos: humo visible desde varios puntos, vecinos pendientes del móvil, carreteras condicionadas y equipos de emergencia trabajando junto a barrios habitados. Cuando el bosque está tan cerca de las casas, un incendio no afecta solo al monte; cambia en minutos la vida diaria de miles de personas.