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Hijos de Nata revoluciona Gràcia con helados de autor y diseño argentino

Una heladería argentina conquista Gràcia con recetas únicas y estética cuidada. Barb Bruno y Gerard Lazcano apuestan por ingredientes frescos y sabores originales. El local ya planea expandirse a otros barrios. Descubre la historia detrás de este nuevo fenómeno.

helados artesanales

Una heladería argentina conquista Gràcia con recetas únicas y estética cuidada. Barb Bruno y Gerard Lazcano apuestan por ingredientes frescos y sabores originales. El local ya planea expandirse a otros barrios. Descubre la historia detrás de este nuevo fenómeno.

La heladería Hijos de Nata ha irrumpido en el barrio de Gràcia, Barcelona, con una propuesta que combina helados artesanales de autor y una imagen cuidada al detalle. Detrás del proyecto están Barb Bruno, empresaria argentina con experiencia en moda, y su marido Gerard Lazcano, psiquiatra especializado en autismo infantil, quienes han apostado por trasladar su espíritu emprendedor al mundo del helado.

La pareja, instalada en Barcelona desde hace más de una década, ya había dejado huella en la ciudad con marcas como Tinycottons y We Are Gommu. Ahora, con Hijos de Nata, buscan replicar su éxito en el sector gastronómico. El obrador, situado en Gràcia, abastece el primer local abierto en la plaza de Gal·la Placídia y está preparado para suministrar hasta ocho puntos de venta.

La leche fresca llega semanalmente desde la granja Cal Porta y la carta mantiene siempre 20 sabores en rotación, todos exclusivos de la marca. Entre las opciones destacan clásicos como stracciatella y pistacho, junto a creaciones originales como sésamo negro con caramelo de miso o chocolate negro con sal en versión vegana. La filosofía de la heladería apuesta por ingredientes de calidad, azúcares reducidos y productos ecológicos siempre que es posible.

El diseño del local, con toques retro e italianos, refleja la pasión de Bruno por la estética y la experiencia de marca. Cada detalle, desde la cuchara hasta el uniforme, está pensado para ofrecer una experiencia casi gourmet a precios accesibles. El público, variado y fiel, incluye familias, niños y vecinos del barrio, muchos de ellos clientes habituales de las otras marcas de la empresaria.

Tras el éxito en Gràcia, Hijos de Nata ya prepara su expansión: en enero abrirán un segundo local en la calle de Rubinstein, en Sant Gervasi, y Sants figura entre los próximos destinos. La pareja confía en que su apuesta por la calidad y la comunicación visual les permita consolidar la heladería como un referente en Barcelona.

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