La plaza de Francesc Macià cambiará radicalmente con la llegada del tranvía. Se plantarán árboles, las aceras serán más anchas y habrá un carril bici segregado. El tráfico y la movilidad en la zona se reorganizarán por completo.
La plaza de Francesc Macià está a punto de vivir una de sus mayores transformaciones en décadas, una noticia que afectará a miles de personas que cruzan este punto neurálgico de Barcelona cada día. La llegada del tranvía a la Diagonal no solo supondrá un nuevo medio de transporte, sino que reconfigurará por completo el espacio urbano, la movilidad y la experiencia diaria de quienes viven, trabajan o transitan por la zona.
El proyecto prevé la plantación de unos 20 árboles en las aceras, que hasta ahora carecían de sombra y vegetación. Las aceras del lado montaña se ensancharán de 6 a 8 metros, ganando espacio para peatones y facilitando el paso en una de las zonas más transitadas del Eixample. Además, se construirá un carril bici de doble sentido, segregado del tráfico, que conectará con el resto de la red ciclista de la ciudad y permitirá circular con mayor seguridad.
La reorganización del tráfico será profunda. El tranvía circulará por el lado mar de la plaza y tendrá prioridad en los semáforos, lo que agilizará los desplazamientos en transporte público. Los autobuses urbanos e interurbanos pasarán a circular por el centro de la rotonda, mientras que los coches privados se desviarán a los laterales, con tres carriles destinados a facilitar la salida hacia Josep Tarradellas, Urgell o Diagonal. En sentido salida de la ciudad, el tranvía ocupará el centro, el carril bici irá a su lado y los coches dispondrán de dos carriles a cada lado. Se crearán dos islas para regular el tráfico y facilitar los movimientos de los vehículos.
El emblemático jardín y el estanque central, diseñados en 1930 por Nicolau Rubió i Tudurí, permanecerán intactos gracias a su protección patrimonial. Sin embargo, las obras de reurbanización y la construcción de nuevos colectores de agua obligarán a cortar parcialmente la Diagonal, lo que alargará los trabajos y afectará a la movilidad durante más de tres años. El tramo de obras, que va desde paseo de Sant Joan hasta la calle Calvet, suma casi dos kilómetros y supondrá una intervención de gran envergadura en pleno corazón del Eixample.
Por ahora, el inicio de las obras sigue sin fecha concreta, aunque se espera que la aprobación de los proyectos ejecutivos llegue en los próximos meses. Una vez adjudicadas, la ejecución se prolongará durante 40 meses, un periodo en el que la vida cotidiana en la zona se verá marcada por los cambios y las obras.
La plaza de Francesc Macià es mucho más que una rotonda concurrida: es un punto de encuentro, un símbolo del Eixample y una referencia para quienes entran o salen de Barcelona por la Diagonal. Su diseño actual, con el jardín central y el estanque, responde a la visión urbanística de principios del siglo XX, cuando se buscaba dotar a la ciudad de espacios verdes y monumentales. La transformación que ahora se avecina pretende adaptar este espacio histórico a las necesidades de una ciudad más sostenible, accesible y pensada para las personas, sin perder su carácter emblemático.