Durante más de 30 años, Font fue profesor en la UAB, donde formó a generaciones de estudiantes. Su enfoque ayudó a renovar el interés por la filosofía moderna y a integrarla en el contexto cultural catalán con un lenguaje accesible y riguroso.
Su legado destaca especialmente en la traducción de autores clave como Kant, Descartes o Pascal. Gracias a su trabajo, textos fundamentales llegaron al público catalán con una precisión poco habitual, facilitando el acceso a obras que hasta entonces quedaban más alejadas del lector local.
En 2025 recibió el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes, convirtiéndose en el primer filósofo en lograrlo. Este reconocimiento no solo destacó su trayectoria, también abrió el foco hacia la filosofía como parte esencial de la cultura contemporánea en Cataluña.
Font mantuvo su actividad intelectual hasta el final. Publicó nuevas obras y ensayos en sus últimos años, consolidando una figura respetada tanto en el ámbito académico como en el editorial.
Su ausencia se nota especialmente en las aulas y en el entorno cultural de la ciudad. Más allá de su obra, deja una forma de enseñar y entender la filosofía que sigue presente en estudiantes, lectores y en el uso cotidiano del catalán como lengua de pensamiento.