La escasez de vivienda asequible en Europa ya se deja sentir en ciudades como Barcelona, donde encontrar piso se ha convertido en una carrera de obstáculos. El Parlamento Europeo ha aprobado un informe que reconoce la falta de 10 millones de hogares en el continente y propone un Plan de Vivienda Asequible para impulsar la construcción y frenar el auge de los alquileres turísticos, que han elevado los precios y reducido la oferta para residentes. En Barcelona, especialmente en Ciutat Vella, donde se concentra gran parte del alojamiento para turistas, este fenómeno resulta particularmente visible.
Entre las propuestas figura permitir que ayuntamientos y autoridades locales accedan directamente a fondos europeos para construir vivienda asequible y establecer una regulación común para los alquileres turísticos que permita a los municipios intervenir cuando la presión turística afecte al mercado residencial. En Barcelona se prevé que muchos pisos turísticos salgan a la venta a partir de 2028, lo que podría aliviar el mercado.
El informe también plantea reducir la burocracia para licencias de obra, aplicar un IVA superreducido a la vivienda, impulsar la industrialización de la construcción e introducir incentivos fiscales para jóvenes compradores. Además, la Comisión Europea deberá transformar estas recomendaciones en políticas concretas antes de finales de 2026.
Si se aplican, estas medidas podrían influir de forma significativa en ciudades como Barcelona, donde el fuerte atractivo turístico —clave para la economía local— se ha convertido en los últimos años en uno de los principales retos urbanos, especialmente por su impacto en el acceso a la vivienda.