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Enero de récord: el frío sorprende a Barcelona en el quinto enero más cálido global

Enero de 2026 rompe la tendencia cálida en Barcelona. El planeta vive su quinto enero más caluroso, pero la ciudad experimenta lluvias y frío inusuales. El contraste climático marca el inicio del año. Descubre cómo afecta a tu día a día.

Foto por depositphotos.com

Enero de 2026 rompe la tendencia cálida en Barcelona. El planeta vive su quinto enero más caluroso, pero la ciudad experimenta lluvias y frío inusuales. El contraste climático marca el inicio del año. Descubre cómo afecta a tu día a día.

El arranque de 2026 ha dejado a Barcelona con sensaciones encontradas: mientras el mundo registra el quinto enero más cálido de la historia, la ciudad ha vivido un mes marcado por el frío y la lluvia, rompiendo la racha de temperaturas elevadas que arrastraba desde marzo pasado. Este giro inesperado en el clima ha impactado en la rutina de quienes viven y se mueven por la ciudad, obligando a sacar de nuevo los abrigos y a adaptar los planes urbanos a jornadas más grises y húmedas.

Según los últimos datos analizados, la temperatura media global de enero se situó 1,47 °C por encima de los niveles preindustriales. Sin embargo, el hemisferio norte ha experimentado un contraste radical: olas de frío intenso han barrido Europa y Norteamérica, impulsadas por un potente chorro polar que ha traído aire gélido a muchas regiones. En Europa, enero ha sido el más frío desde 2010, con una media de -2,34 °C, muy por debajo de lo habitual en las últimas décadas.

En Barcelona, la tendencia global no se ha reflejado en calor, sino en un enero especialmente lluvioso que ha puesto fin a meses de temperaturas inusualmente altas. Las precipitaciones han devuelto a la ciudad un ambiente más propio del invierno, alterando la dinámica de terrazas, paseos y actividades al aire libre. Este cambio ha sido especialmente notorio para quienes ya se habían acostumbrado a inviernos suaves y secos.

El contraste entre el calor global y el frío local pone de relieve la complejidad del clima actual. Mientras en otras partes del planeta se baten récords de calor, Barcelona ha sentido el peso de un invierno que parecía olvidado. La ciudad, acostumbrada a la variabilidad meteorológica, ha tenido que adaptarse de nuevo a días cortos, cielos encapotados y paraguas siempre a mano.

El fenómeno no solo afecta a la percepción del tiempo, sino también a la planificación urbana, la movilidad y la vida cotidiana. Comercios, hostelería y eventos han tenido que ajustar sus propuestas a un enero imprevisible, en el que la meteorología ha sido protagonista indiscutible.

El Servicio de Cambio Climático Copernicus, responsable de monitorizar estas tendencias, se ha consolidado como una referencia clave para entender los vaivenes del clima en Europa y el mundo. Su labor va más allá de los datos: permite anticipar escenarios, analizar anomalías y comprender cómo la actividad humana sigue impulsando el calentamiento global, incluso cuando el frío se cuela en ciudades como Barcelona. La capacidad de Copernicus para detectar contrastes extremos ayuda a contextualizar fenómenos que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos en la vorágine informativa.

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Javier Montellà
Javier Montellà
Periodista, editor profesional
Publicado ID46068

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