Ninguna otra nacionalidad extranjera ha crecido tanto en los hoteles barceloneses durante los primeros siete meses del año. Los visitantes chinos representan ya el 3,25% de los huéspedes y ocupan la séptima posición entre los mercados internacionales, todavía muy lejos de Estados Unidos, que concentra cerca del 15%.
El ritmo actual acerca a Barcelona a otro récord. En todo 2025 se alojaron en sus hoteles 233.566 viajeros chinos, la cifra más alta de la serie. Hasta julio de este año ya acumulan además 407.020 pernoctaciones, por lo que los datos de los próximos meses determinarán hasta dónde llega la recuperación.
El salto resulta especialmente llamativo al mirar unos años atrás. Barcelona recibió 181.366 turistas chinos en hoteles en 2019. Con las restricciones de la pandemia, la cifra se hundió hasta solo 13.748 en 2021. Desde entonces, el regreso ha sido continuo hasta superar ya claramente los niveles anteriores a la covid.
Una de las razones se encuentra en El Prat. Antes de la pandemia, Barcelona tenía dos compañías y unas 12 frecuencias semanales directas con China y Hong Kong. Este verano se han alcanzado picos de 38 vuelos por semana, más del triple, operados por Air China, Cathay Pacific, China Eastern y Shenzhen Airlines.
Las conexiones directas permiten volar actualmente desde Barcelona a Pekín, Shanghái, Shenzhen y Hong Kong. Aena calcula que China y Hong Kong han pasado de representar alrededor del 47% del tráfico asiático de El Prat antes de la pandemia al 66% actualmente.
También ha cambiado quién baja de esos aviones. El visitante chino asociado hace una década a grandes grupos organizados y compras de lujo convive ahora con parejas, familias, grupos de amigos y viajeros más jóvenes. Las compras continúan teniendo peso, pero ganan terreno la gastronomía, la cultura y las experiencias locales.
La Sagrada Família ofrece una muestra clara de ese regreso. En 2025 los visitantes chinos del templo aumentaron más de un 60% y ya representaron el 7,2% de sus casi 4,9 millones de entradas, convirtiéndose en su tercer mercado después de Estados Unidos y España.
El próximo momento clave llegará en octubre. La Golden Week china, prevista del 1 al 8 de octubre, es uno de los grandes periodos vacacionales del país y algunos espacios de Barcelona ya preparan servicios específicos. El Palau de la Música ampliará las visitas guiadas en chino y La Pedrera ha anunciado también programación adaptada para esos días.
El interés recibió además un impulso inesperado después del Mundial de fútbol. No fue por la selección china, que no se clasificó para el torneo, sino por la victoria de España: la plataforma de viajes Qunar registró que las búsquedas de vuelos entre Shenzhen y Barcelona llegaron a multiplicarse por 33 en las horas posteriores al triunfo español.
Barcelona entra así en el último tramo de 2026 con un mercado chino mucho mayor que hace apenas dos años, más vuelos directos y un perfil de visitante diferente. El siguiente indicador llegará tras la Golden Week, cuando podrá medirse si el aumento observado hasta julio se mantiene también fuera de la temporada alta europea.