La piscina de Sant Andreu sabía que podía ser una noche grande. El equipo de Javi Aznar buscaba su primer título de Liga y empezó el partido con la ambición de quien no quiere dejar pasar una oportunidad así. Jewel Roemer adelantó al Mataró, pero Paula Camus y Queralt Antón respondieron rápido para mantener vivo el pulso desde el primer cuarto.
El encuentro avanzó con esa sensación de final cerrada, de detalles pequeños y errores que pesan el doble. Mataró encontró ventaja en el segundo periodo gracias a la eficacia de Roemer, especialmente desde los cinco metros, y se marchó al descanso con un ajustado 5-6. Nada estaba resuelto, pero el partido empezaba a inclinarse.
Tras la pausa, el Sant Andreu intentó volver a engancharse al marcador, aunque el equipo de Dani Ballart supo gestionar mejor los momentos de mayor presión. Mataró abrió una renta de tres goles al final del tercer cuarto y obligó a las locales a jugar el último periodo contra el marcador y contra el reloj.
El Sant Andreu no se rindió. Empujó hasta el final, recortó distancias y mantuvo la emoción abierta, pero el empate no llegó. El 9-10 dio al CN Mataró su tercer título de Liga y dejó a las barcelonesas con una mezcla amarga de orgullo y frustración.
La derrota duele porque el título estuvo muy cerca, pero no borra la temporada del Sant Andreu. El equipo ha competido de tú a tú contra uno de los grandes del waterpolo español y ha demostrado que su proyecto ya no es una promesa: es una realidad capaz de pelear finales.
Ahora toca cambiar rápido el foco. A partir del 10 de junio, el Sant Andreu disputará la Final Four de la Champions, una oportunidad para cerrar el curso en Europa con otra lectura. La Liga se escapó por un detalle, pero el equipo llega a la cita continental con algo claro: ya sabe competir en noches grandes, incluso cuando duelen.