El acuerdo llega tras semanas de negociaciones entre el club y el consistorio. La prioridad era garantizar que el equipo pudiera mantenerse en su estadio habitual sin incumplir la normativa. Para ello, las obras se tramitarán por vía urgente, con el objetivo de que el nuevo césped esté listo al inicio de la temporada.
Además de la superficie de juego, el Estadio Narcís Sala mejorará su iluminación para alcanzar los 600 lux exigidos por la Real Federación Española de Fútbol. Esta actualización permitirá que el campo cumpla con todos los estándares técnicos y de seguridad de la categoría.
Mientras avanzan las obras, el club reorganiza su estructura. El fútbol base se trasladará temporalmente a otros campos del distrito, como instalaciones en Bon Pastor y Baró de Viver, para asegurar la continuidad de entrenamientos y competiciones sin interferir en los trabajos.
El cambio supone un ajuste importante en el día a día del barrio, pero también refuerza el vínculo entre el equipo y su entorno. Mantener los partidos en Sant Andreu evita desplazamientos y mantiene la actividad deportiva en la zona.
El Estadio Narcís Sala, inaugurado en 1970, es un símbolo para el distrito. Su adaptación a césped natural no solo responde a una exigencia deportiva, sino que también representa una inversión en el futuro del club y en la continuidad de la tradición futbolística local.