Según ha informado Adif, el robo se produjo entre Les Franqueses del Vallès y La Garriga y provocó una avería en el sistema de regulación del tráfico ferroviario. Al no poder garantizarse una circulación segura, fue necesario detener todos los trenes de la línea mientras los técnicos trabajaban para reparar los daños ocasionados por la sustracción del cable.
Como alternativa, Rodalies ha activado un servicio especial de autobuses entre Fabra i Puig y Puigcerdà para cubrir el recorrido afectado. Los viajeros que necesitan desplazarse entre L'Hospitalet de Llobregat y Barcelona pueden utilizar la línea R4 y otros servicios de transporte público para completar sus trayectos, aunque con tiempos de viaje superiores a los habituales.
La incidencia vuelve a poner el foco sobre la situación de la R3, una línea que acumula meses de interrupciones por obras, averías y otros problemas de infraestructura. A los trabajos de modernización se han sumado en los últimos meses incidentes como desprendimientos, caídas de árboles y varios robos de cable que han afectado de forma repetida al servicio ferroviario.
El Govern de Catalunya ya ha manifestado en anteriores ocasiones su intención de endurecer las medidas contra este tipo de delitos, mientras Mossos d'Esquadra y Adif mantienen abiertas investigaciones para frenar un fenómeno que genera importantes perjuicios para el transporte público y para miles de usuarios que dependen del tren cada día.
La repetición de estos episodios vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de las infraestructuras ferroviarias frente al robo de cobre. Más allá de los daños materiales, cada incidencia se traduce en retrasos, cancelaciones y cambios de última hora que afectan a trabajadores, estudiantes y viajeros, convirtiendo la fiabilidad del servicio en una de las principales preocupaciones de quienes utilizan Rodalies de forma habitual.