El encarecimiento responde principalmente a factores externos. El aumento del precio del combustible, clave en el transporte aéreo desde América Latina, y la subida del salario mínimo en Colombia han elevado los costes en origen. Parte de ese impacto se traslada al precio final, aunque de forma contenida.
En términos prácticos, una rosa de calidad partirá de unos 5 euros. Las versiones más elaboradas o de autor pueden situarse entre los 8 y los 20 euros, dependiendo del diseño y la presentación. Pese a este ajuste, el sector no espera una caída en la demanda.
Las previsiones apuntan a cifras altas. En toda Catalunya podrían venderse alrededor de 7 millones de rosas, manteniendo el volumen de años anteriores. La mayoría seguirán siendo importadas, con Colombia como principal origen, seguida de Ecuador. La producción local continúa siendo muy limitada.
El contexto favorece una alta afluencia. Al celebrarse entre semana y tras el parón de Semana Santa, se espera un flujo constante de personas durante toda la jornada, tanto en las zonas comerciales como en los espacios habituales de venta.
El precio sube ligeramente, pero la tradición se mantiene sin cambios y con una previsión de calles más llenas de lo habitual. Sant Jordi volverá a convertir Barcelona en un punto de encuentro masivo, con actividad durante todo el día.