El origen del recinto se sitúa en el palacio de Les Heures, construido a finales del siglo XIX por la familia Gallart, en una Horta aún alejada del bullicio urbano. Durante la Guerra Civil, el edificio cambió de función: fue requisado por la Generalitat y llegó a acoger al presidente Lluís Companys tras perder su casa en un bombardeo. Bajo sus jardines se excavó un refugio antiaéreo que todavía hoy permanece oculto.
El capítulo más duro llegó tras la guerra. Entre 1939 y 1940, el recinto albergó un campo de concentración en la zona donde hoy se levanta el edificio de Llevant. Miles de prisioneros republicanos pasaron por este espacio, rodeado de alambradas y torres de vigilancia. Muchos fueron destinados a trabajos forzados o trasladados a otras prisiones, en un episodio que dejó una profunda huella en la memoria colectiva.
En los años 50, el lugar volvió a transformarse. Gracias a la donación de Artur Mundet y Anna Gironella, nacieron las Llars Mundet, un gran complejo asistencial que llegó a acoger a cientos de niños en situación vulnerable. El recinto se convirtió en un referente de la asistencia social en la ciudad durante décadas.
El cambio definitivo llegó en 1995, cuando la universidad trasladó al espacio sus facultades vinculadas a la educación y la psicología. Hoy, más de 10.000 personas recorren a diario un campus que combina naturaleza, arquitectura y memoria. En 2014, la instalación de un monolito conmemorativo consolidó el reconocimiento de su pasado.
Recorrer el Campus Mundet es hacerlo por capas de historia que conviven en silencio. Entre aulas y jardines, el espacio recuerda cómo la ciudad ha sido capaz de transformar lugares marcados por el conflicto en puntos de conocimiento y vida cotidiana, integrando el pasado en el presente sin borrarlo.